Descubre lo que le sucede a un trío de amigos cuando una chica completamente diferente entre en escena haciendo que uno de ellos se enamore, y todos juntos descubran que sus vidas encierran más de lo que un principio pudieron haber pensado; mientras también intentan salvar al mundo muy a su peculiar manera.
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¿Qué es Chicas & Geeks?
Moulin Rouge se encuentra con The Big Bang Theory . Es la mejor manera para describir este proyecto cuyo propósito original era entregar algo entre un comic-book y una novela, y que fuera de fácil lectura y sobre todo agradable. Espero haberlo logrado y que disfruten este curioso ejercicio donde se mezclan miles de referencias 'geeks' junto con algunas dosis de humor y un pizca de romance. Gracias por estar con nosotros.
7 MESES DESPUES DE LOS EVENTOS NARRADOS EN EL CAPÍTULO 5
Un relámpago rasgó el gris del cielo, iluminando la pesada cortina de agua que sin piedad caía sobre la ciudad. Como si no hubiera mañana, desde tempranas horas, una incesante e inclemente lluvia había tomado por asedio a los habitantes. Con el paso de las horas había incrementado su fuerza hasta alcanzar tintes biblícos. Tras los cristales aquellos espíritus se preguntaban cual habría sido su pecado para sufrir tal azote. Y con una mezcla de angustia y morbosidad también se preguntaban quién se atrevería a desafiar tal fuerza. Indudablemente quién lo hiciera debería ser la misma encarnación de la temeridad y la inconsciencia porque no podía haber nadie en su sano juicio capaz de plantear tal reto. Las calles habían sucumbido transformándose en ríos de naturaleza salvaje, cuya fuerza era claramente capaz de hacer perder el equilibrio a alguien. Los edificios eran ahora el bastión de grandes cascadas que alimentaban aun más a esas grandes corrientes urbanas. Aunque suma decir que muchas veces esa fuerza perdía mucha de su intensidad al llegar a su destino. Un par de relámpagos más brillaron en el cielo, infligiendo, como si no fuera posible, más temor a sus habitantes. En medio de aquél caos, se escuchó el sonido apagado de unos pasos. Alguien corría. La chica parecía no importarle las circunstancias que le rodeaban. Los pasos se sucedieron más rápido. De repente una fuerte ráfaga de viento casi hizo perder el equilibrio a la chica. Pudo haber caído si no se hubiera visto sujetada por el talle. La chica volteó para encontrarse con el rostro de un joven, cuyas facciones apenas se distinguían bajo el fuerte torrente. “Por favor...”, murmuró la chica al tiempo que bajaba la mirada evitando encontrarse con la de él. El chico la miró con ojos anhelantes, buscando una respuesta en su rostro. Sus manos la tomaron por los hombros; mientras las de ella se posaban en su pecho en un gesto mezcla de dulce y penitente rechazo. Ella se alejó suavemente de él. “Marlene...” “Perdóname...” “No lo digas...” “... No puedo estar contigo. No puedo. No soy nada.” “Eso no es cierto, y lo sabes. Lo eres todo para mí.” “... pero no para el mundo. Y tu...”, y puso su mano sobre la mejilla de él, “necesitas pertenecer a él. Tienes tanto que dar.” “No me dejes fuera de tu mundo.” “No hay tal mundo, amor. Solo un feo y frío caparazón en el que he de vivir.” “¿Por qué no puedes dejarlo atrás? Lo que eres, lo que significas para mí no depende de ello. ¿Cómo puedo probártelo?” “No necesitas hacer más, Gil. Ya lo hiciste. Pero siempre habrá algo que me lo recuerde. No puedo dejarlo atrás.” “Una vez te dije que no olvidaras tu pasado. Ya que es lo que nos hace ser quien somos pero no dejes que rija quien eres. Vive con ello. Quiero vivir con ello... por el resto de mi vida.” Marlene tocó el rostro de Gil con ambas manos y lo acercó hacia ella hasta que sus frentes se tocaron. No hubo necesidad de palabras. El silencio decía más de lo que las palabras hubieran podido alcanzar a describir. “Mi héroe... quisiera tener tu fortaleza.” Marlene depositó un tierno beso en los labios de él, y entonces se alejó de él, esta vez para siempre. Al final, el contacto de los dedos de sus manos era lo último que los unía. Y eso acabó también. “Adiós”, se dibujó en los labios de ella. En un último ruego la voz de Gil se escuchó. “Te necesito, Marlene. Más de lo que tu crees. Más allá de creencias. Más allá de prejuicios. Más allá de lo que este estúpido y vacío mundo pueda entender. Que se vayan al demonio todo y todos si no entienden que te necesito a mi lado. No hay tal fortaleza, amor. Solo una falsa imagen que esperaba por el día que llegaras. Y lo hiciste. Estás aquí. Me salvaste. Me has hecho una persona plena. Te debo todo, y tu no me debes nada. No sé si puedo hacer esto solo. Ni siquiera sé si puedo.” Marlene se giró, dándole la espalda a Gil. Pero tal acción no tenía otro propósito más que ocultar las gruesas lágrimas, que pesar de la torrencial lluvia que les cubría de pies a cabeza, no podían ser disimuladas. “Si te vas, ellos ganan.” La chica avanzó unos pasos. Y aunque no pareciera posible la lluvia intensificó su fuerza aun más. Un par de ráfagas de viento que azotaron con fuerza el rostro de ambos vino a dar fe de ello. “No puedes vivir así. No con esa amargura dentro de tu corazón. No puedes. No lo conviertas en una barrera entre nosotros.” “Tarde o temprano lo será, Gil. No puedo lastimarte...” “No puedes lastimarme. Nunca podrás hacerlo.” “No puedo perdonarme a mí misma.” “No necesitas perdonarte...” e intentó tomarla nuevamente por los hombros pero la chica se hizo para atrás. “¿No lo entiendes, verdad? No puedo vivir así. No puedo olvidar esa noche. Siempre está ahí. Y tu, y tu... me has brindado algo que siempre consideré perdido. Viste más allá de lo que era, y no te ha importado. Y eso... me asusta. Vivo con el temor de que algún día despertarás y te darás cuenta de lo que soy y entonces...” “El futuro le pertenece al destino. El presente, a nosotros.” “Veo los rostros de los demás, y veo sus risas en ellos. Las burlas, los comentarios mal intencionados que se suceden unos a otros. Y a pesar de que intentas seguir adelante, continuamente te recuerdan lo que eres y lo que has hecho. Y poco a poco la hipocresía y el dolor del mundo terminan venciéndote y... lo aceptas. Cuando te conocí,... me hiciste creer. Pero se ha vuelto peor desde aquel momento. Pareciera que no se me permite ser feliz. Un recordatorio de que haga lo que haga tengo una gran losa sobre mí y no podré escapar de ella. Y no quiero arrastrarte conmigo.” “¿Y si yo lo quiero? Ir contigo...” Marlene negó con la cabeza. “Vivimos en el mundo, no para él. Nosotros construimos nuestro propio mundo”, y le brindó su mano en un gesto de ruego. “Vete. Déjame atrás.” “No puedo rendirme. No sé cómo.” Aquella frase dibujó una sonrisa triste en el rostro de la chica. “Siempre un héroe”. Empezó a caminar hacia atrás. Su figura perdiéndose tras la pesada cortina de agua. “Quédate conmigo...” Marlene desapareció de la vista de Gil. Y entonces este intentó correr tras ella pero en ese la tormenta aumentó su fuerza. Era como si la misma furia de Dios se hubiera vuelto en particular contra aquel par de almas. Una serie de relámpagos se sucedieron, iluminando el cielo y dándole una atmósfera aun más trágica a lo que estaba sucediendo. La corriente subió su nivel alcanzando las rodillas de Gil. Los edificios prácticamente habían desaparecido tras esas cascadas urbanas, que bajo otras circunstancias habrían maravillado a muchos. El joven, con más voluntad que habilidad, echó a andar. El nivel de aquel río le dificultaba el andar pero el deseo de no perder lo más importante en su vida le hacía pasar aquello a segundo plano. Por un momento pensó en la posibilidad de que las cosas no salieran bien y que no hubiera desenlace pero así como tuvo aquel pensamiento, rápidamente se desvaneció. ¿Valía la pena morir por ella? Sí. Por Ella, y por todo lo que representaba. La distancia entre ambos personajes se acortó. Gil estaba a un par de pasos de Marlene. Nada parecía obstaculizar un encuentro entre ellos cuando otra ráfaga de viento, esta vez más fuerte que todas las anteriores, golpeó a Gil, haciéndole perder el equilibrio. El muchacho se levantó e intentó alcanzar su destino pero otra vez el viento le embistió. Era como si la naturaleza también tuviera algo que decir en aquel encuentro. Una tercera ocasión hizo que Gil se cubriera el rostro, avanzando a ciegas. Marlene volteó y no pudo evitar temer por él. “Te amo”, mientras gruesas lágrimas caían por su rostro. Visibles no obstante la lluvia. Se acercó y lo abrazó. Ambos, mutuamente. “No importa lo que pase, o lo que diga el mundo, te encontraré. No importa cuanto tiempo tome, cuan lejos estés... te encontraré.” Por el rostro de él también escurrían lágrimas. Y ese fue el fin. Ella se soltó de sus brazos, y esta vez, definitivamente, se perdió tras la pesada cortina de agua. Gil permaneció en aquel lugar, soportando la lluvia y el azote del viento. Pareciera que quería grabar en su mente el último recuerdo de Ella... alejándose. Se le hizo un nudo en la garganta y entonces se venció y cayó de rodillas en medio de aquella corriente, y dejando caer la cabeza, echó a llorar.
Unos segundos más el agua hubiera cubierto el cuerpo de Gil si dos pares de brazos no lo hubieran levantado a tiempo. Larguiruchos los primeros; cortos y más rollizos los segundos. Sin mucho esfuerzo, y casi en vilo, levantaron el cuerpo del joven. “¡Arriba, soldado!”, exclamó Tania, soportando por unos instantes el peso de Gil sobre sus hombros, en lo que Dom se ubicaba en mejor posición para cumplir su tarea. Sin esfuerzo alguno, el larguirucho joven cargó con su amigo. “¿Qué?” preguntó intrigado ante las palabras balbuceantes de su compañero. “Déjame” “Gil...” “Déjame” “Gil... eso...” “¡Que me dejes solo con un demonio!” gritó, soltándose del abrazo de su amigo y dando tumbos mientras corría para alejarse de ellos. No se había alejado más de un par de metros cuando las piernas le traicionaron y cayó en medio de la corriente. Rápidamente el par de jóvenes se acercaron para ayudarle pero él no dio oportunidad. “¡Déjenme! ¡¿Qué hacen aquí?! ¡¿Quién los llamó?!” rugió más que hablar. Una tremenda rabia se transparentaba en su voz. “Nadie nos llamó, hermano. Siempre estaremos ahí” Gil empezó a reír, para prontamente transformarse en sonora carcajada. “¿Estar ahí? ¿Para qué? ¡No hay nada como estar ahí!” Tania se acercó para confortar a su amigo pero él la detuvo. “¡Déjame! ¡no te pedí que vinieras! ¡Ni a ti tampoco!” Volvió a alejarse un par de pasos, y nuevamente cayó. Pero esta vez no dio tiempo a que alguien se le acercara. “¿Eso es lo que quieres?”, gritó al cielo “¿Dejarme solo? ¿Acaso no puedo ser feliz? ¿Por qué? ¿Eh? ¡Respóndeme! ¿POR QUÉ?” El sonido escalofriante del trueno se escuchó como si alguien o algo respondiera a las preguntas del joven. La furia de la tormenta aumentó a niveles insospechados pero Gil permanecía ahí: retador, desafiante. Esperando por una respuesta que sabía no iba a llegar. “¡¿POR QUÉ?! RESPÓNDEME. ¡¿POR QUÉ?! ACASO... ¿SIEMPRE ME TOCARÁ PERDER? ¿NUNCA HABRÁ PARA MÍ LA OPORTUNIDAD DE SER FELIZ? ¿TE REGOCIJA EL VERME COMO UN PERDEDOR? ¿ESO ES LO QUE SOY? ¿UN PERDEDOR?” “Oh, Gil”se lamentó Tania, con lágrimas en los ojos. Y se refugió en los brazos de Dom, quien tenía los ojos a punto de estallar en lágrimas. “¡RESPÓNDEME! ¡¿POR QUÉ?!” El sonido de otro trueno volvió a dejarse escucharse como respuesta a las interrogantes. “LA AMO... ¿ME ESCUCHAS? ¡LA AMO! ¿CON QUÉ DERECHO LA APARTAS DE MI LADO? ¿CON QUE DERECHO TE REGOCIA SU DOLOR?” El viento volvió a atacar con toda su fuerza pero esta vez Gil soportó la embestida. La naturaleza atacó esta vez con toda la fuerza de la que era posible la lluvia pero nuevamente el resultado fue infructuoso. El joven permaneció de pie. “¿QUÉ VIDA ES ESTA, EH? ACEPTÉ SIN PROTESTAR TODO LO QUE LA VIDA ME PROPORCIONÓ. SUFRÍ POR ELLO PERO MANTUVE LA ESPERANZA. SEGUÍ CREYENDO AUN CUANDO PARECÍA NO HABER RAZÓN PARA HACERLO. CREÍ EN QUE LOS SUEÑOS PODÍAN SER REALES. CREÍ... EN CREER PERO AHORA YA NO VEO CASO EN SEGUIR HACIÉNDOLO. ¿PARA QUÉ CREER? ¿EN QUÉ CREER?... SI AL FINAL TE QUEDARÁS SOLO” Durante su pequeño monológo, Gil se había llegado frente a su pequeña cafetería. El enorme ventanal se hallaba bajo pesada cortina de agua. “ENTONCES, DIME, ¿EN QUÉ CREES?... si es que realmente crees en algo...”, y dicho esto sacó un pequeño objeto, aparentemente redondo pero que se adivinaba de gran peso. Lo sostuvo entre los dedos de su mano derecha por unos segundos. Y entonces sin que nadie pudiera predecir lo que sucedería a continuación lo lanzó contra el ventanal. Acto seguido este se hizo añicos ante la mirada atónita de Tania y Dom. Sucedido esto, Gil se venció sobre sus rodillas, la cabeza sobre su pecho, “Elijo no creer”, murmuró Tania y Dom no esperaron más para llegar junto a su amigo, prácticamente hermano para ambos. En ese momento, la tormenta no tuvo piedad y se abalanzó sobre el trío como si quisiera borrar su existencia.
El sol salió indicando el final de la tormenta, que así como había iniciado se desvaneció. Dejando como único testigo de su paso enormes estanques de agua que se veían por aquí y por allá, y el brillo lustroso del gris asfalto. Al principio temerosos, las almas que se habían refugiado asomaron las cabezas. Al confirmar que la amenaza no regresaría, el miedo desapareció, y una sonrisa se dibujó en sus rostros. Sonrisa que poco duró ante el espectáculo que se presentaba a sus sorprendidos ojos. Ahí, en medio de la calle, se levantaba lo que sin lugar a dudas no era un montículo de escombro sino la figura de un hombre. Una? No. Otros dos lo acompañaban fundiéndose en una especie de abrazo que a la par que buscaba trasmitir confort también protección. La gente comenzó a rodear al extraño montículo que no mostraba movimiento alguno. El primero en dar señales de vida fue Dom, quien levantó la cabeza pero sin retirar el brazo del cuerpo que estaba protegiendo. Tania le siguió pero tampoco descuidó a la tercera figura. Arrodillado, claramente vencido, se encontraba Gil. Quién con gruesas lágrimas resbalando por su rostro solo alcanzaba a murmurar: “¿Por qué creer?... ... por ti... ... Marlene.”
5 AÑOS ANTES DE LOS EVENTOS NARRADOS EN EL CAPÍTULO 1
“Esto te hará sentir mejor”, dijo la encargada de turno, depositando un vaso de té caliente entre las manos de aquella chica. Una vez hecho esto, regresó a su escritorio. Dos oficiales la esperaban en el lugar. “Pobre chica”, murmuró al encontrarse con ellos. “Sí...”, musitó uno de ellos visiblemente apenado por la situación. “No pronunció palabra desde el momento que la encontramos y decidimos traerla aquí”, terció el otro oficial. “Intenté conseguirle un par de mantas para que pudiera cubrirse pero solo hallé una.” “No te preocupes por mi chamarra. Ella la necesita más que yo.” “Gracias. Eres un buen hombre”, agradeció la mujer. “Pero ¿quién pudo ser capaz de lastimarla de tal manera? En su rostro hay señal de al menos dos golpes. La parte superior está igual. Además de señales de mordeduras en su pecho, piernas y nalgas. Y no quiero imaginar el resto.” “Su prometido”, respondió con voz gruesa y perceptiblemente molesto el primer oficial. “Es lo único que pudo responder”, secundó el otro oficial. “La boda es en tres días.” “¡Oh, por Dios!”, exclamó la mujer, asomando pequeños brillos a sus ojos. “¿Cómo...?” “Encontramos una invitación en el lugar”, y sacaron una hermosa invitación impresa en papel de seda con hermosos retoques añejados que le daban la apariencia de un viejo pergamino. Un pequeño ramillete cerraba aquel cuadro. Las señales de maltrato a aquella pieza de papel eran evidentes. La mujer lo tomó delicadamente entre sus manos y la observó detenidamente por un tiempo. Se alejó del par de oficiales y nuevamente se acercó a ella. “Yo cuidaré de ti. Aquí no tienes nada de que preocuparte, ¿sí?”, dijo la mujer al tiempo que retiraba el vaso de té, ahora ya frío, y al que se adivinaba intacto en sus contenido, y le tomó de las manos. “Yo cuidaré de ti,... Marlene”
Hemos llegado al final de la primera parte de esta historia. Usando un término proveniente del cómic podemos decir que los capítulos 1 y 2 son números únicos (one-shot); mientras del 3 al 5 es el primer arco que involucra las circunstancias que rodearon al encuentro entre los protagonistas y que les hicieron llegar a su primera cita. Espero que estos primeros capítulos hayan sido de su total agrado y espero que nos acompañen para la segunda parte. Las canciones que acompañan a este capítulo están al final del post. Y como siempre, si tienen algo que comentar o compartir todo será bien recibido. Gracias por su compañía.
5 Everybody needs somebody to love/ A little less conversation (Tercera parte)
“¡Marlene!”, llamó la chica mientras corría por el largo pasillo alfombrado de aquel elegante edificio. “Algunas de las chicas y yo nos reuniremos para tomar unos tragos y platicar. Nos preguntamos si querrías acompañarnos”. “No creo que sea posible. Ya tengo un compromiso” “Marquez oyó nuestros planes y se ofreció junto con algunos más a pasar más tarde por nosotras e ir a algún otro lugar. Preguntó especialmente por ti. Está interesado”. “Discúlpame con los demás pero ya había hecho planes” La chica pareció molesta y cambió su tono de voz. “¿Por qué eres así? ¿Es por él? ¿el dueño de aquella cafetería?” “Son mis amigos. Entre él y yo no hay nada” “No insultes nuestra inteligencia. La mayoría aquí hemos notado como te mira.” “No entiendo tu punto. ¿Aunque habría algún problema si el mostrara algún interés en mí?” “¿Problema? ¿es que acaso no te has percatado qué es un poco... 'extraño'?” “¿Extraño? ¿a qué te refieres?” “Mira, no quería decirlo tan abiertamente pero... es un fracasado. Treinta años y mira lo que ha conseguido”. “Tiene un negocio propio” “Sí pero ¿de qué? Aceptalo, ¿quién lo va a tomar en cuenta?” “Mira, no me parece que lo juzgues únicamente por sus preferencias...” “Está bien pero Marquez nos ha platicado un poco más de él y hay una línea muy delgada entre él y la palabra perdedor. Además como te he mencionado, él está muy interesado en ti. Deberías considerar su oferta y establecerte, formar una familia,... madurar” Marlene no daba crédito a lo que sus oídos escuchaban. Había trabajado con aquella chica un par de años atrás y aunque no habían forjado una profunda amistad pensaba que tenían una buena camaradería. “Además, con tu pasado, yo no me pondría tan exigente. Marquez está dispuesto a aceptarte aun a pesar de ello. Yo que tu, no lo pensaría tanto”. La chica se alejó sin esperar respuesta. Marlene se recargó en la pared mientras no levantaba la mirada del suelo, y los papeles que llevaba entre sus brazos empezaban a resbalar.
Dom llevaba un largo tiempo mirando a través de la ventana. Nada en él indicaba que estuviera dispuesto a abandonar su puesto. La voz de Gil lo sacó, por el momento, de su concentración. “¿Quieres dejar de estar vigilando al repartidor de leche, por favor? Se está volviendo una obsesión. “No puedo. Es tan... tan... tan...” “¿Ajá?” “... pretencioso”. “¿Se puede saber qué te hizo para que cada vez que viene a hacer alguna entrega por el rumbo vigiles todo y cada uno de sus movimientos?” Dom volteó a ver a su amigo con la sorpresa pintada, como por millonésima vez, en su rostro. “¿Quiere decir que no lo recuerdas?” “¿Recordar qué?” “Te lo comenté hace semanas cuando todo esto empezó. Esto-mientras ponía su mano en el hombro de su amigo-, lo hago por ti. Por ti... por mí... y por todos los individuos que debido a sus aficiones, como las nuestras, han sido juzgados y discriminados. Esto es por... justicia”. Gil miró a su amigo fijamente. “¿Es por el gato, no es así?” “¡En verdad no recuerdas porque estoy haciendo esto!” “Si lo recordara no te estaría preguntando, ¿no es cierto?” La voz de Tania interrumpió la conversación de la pareja. El reloj marcaba las 10 horas aunque no era la hora habitual en que se presentaba en el lugar. A decir verdad era la única de las tres que no seguía un horario establecido. Tanto sus horas como días de asistencia era irregulares pero los muchachos ya se habían acostumbrado a ello y no tenía problema alguno con este itinerario. “Mulder... Scully”, y se dirigió al mostrador donde empezó a sacar varios cosas de un par de bolsas que llevaba. “¿Qué los mantiene tan ocupados en lugar de tener listo este lugar para otro día de arduo trabajo” “Es ese condenado repartidor de leche” Dicho esto la chica dejó lo que estaba haciendo y presurosa se situó al lado de Dom y también empezó a vigilar los movimientos del mencionado sujeto. “... y lo tiraré suelo abajo con gran venganza y poderosa ira”, murmuró “¡Oh, por Dios! ¿Tu también?” “¿No lo recuerdas?” “No, no lo recuerda” “¿Por qué tanto alboroto por este sujeto?” “Hace un par de semanas tuve un encuentro bastante trascendental con ese sujeto de allá afuera. Encuentro del cual te comenté cuales fueron las implicaciones pero ahora entiendo porque no recuerdas. Debido a las 'novedades' en tu vida, de las cuales todos los aquí presentes estamos bastantes orgullosos. En fin, aquel repartidor me detuvo y me preguntó en que momento pensábamos dejar de comportarnos como adolescentes y madurar”. “¿Madurar?” “Exactamente. La gran M” “Alguna vez crucé algunas palabras con él. Parecía ser un buen sujeto y que compartía en parte nuestras aficiones” “Y así era hasta que encontró algo más”, interrumpió Tania “¿Dios?” “Peor... literatura” “Oh, por Dios. A Marlene le gusta la literatura y ustedes han visto como han resultado las cosas” “Pero Marlene no presume de que el mundo le queda chico después de haberle leído un par de páginas” “Ahora entiendo. Vamos chicos, no le den importancia. Gente así vamos a encontrar vayamos donde vayamos. Es más, deberíamos estar acostumbrados a esto. Además, ¿qué es madurar? Te apuesto que no es dejar al novio esperando ante el altar” “Sabíamos que tu nos entenderías”, y Dom dio un abrazo a su amigo “Pero... me desafía... me desafía pero habrá de caer en mis manos. Le perseguiré por las lunas de Nibia y el Vórtice Maelstrom, y por las Flamas de la Perdición antes de rendirme” Gil puso sus manos en los hombros de sus amigos. “Vamos, chicos. No le demos por el momento más importancia de la que tiene. Ya lidiaremos con ello de la mejor manera que sabemos hacerlo: improvisando. Tenemos cosas más importantes que hacer. Como por ejemplo: prepararnos para una fiesta. El par de jóvenes hicieron caso del consejo de su amigo y se alejaron de la ventana. Gil dio un ultimo vistazo al individuo que había desencadenado y no pudo evitar pensar en el viejo estigma que lo había acompañado gran parte de su vida. Entonces recordó el encuentro que había tenido el día que conoció a Marlene: “¿Acaso no te cansas de lo mismo? ¿de fracasar?” resonaron las palabras en su mente. Guardó silencio y se retiró a donde se encontraban sus amigos.
Era un bello salón campestre. Exceptuando una pequeña área techada que se encontraba en una de las esquinas del lugar, perfectamente ubicada para evitar en lo posible alguna incomodidad por el bullicio, el lugar no tenía algún otro resguardo. La logística para acondicionar el lugar había sido implacable: se habían tendido un buen número de lámparas de papel que ondeaban suavemente con el viento; mientras a nivel de piso se levantaban mesas finamente decoradas que también contaban con su propia lámpara aunque obviamente diferente a las que colgaban. En el extremo opuesto al de la única área cubierta se levantaba un escenario sobre el que se veían algunos instrumentos musicales y equipo de sonido. Frente a esta estructura una parte del terreno se hallaba cubierta por una plancha de madera. Indudablemente una pista de baile improvisada. Todo el lugar exudaba buen gusto y que quien lo había organizado tenía enorme interés en que todo saliera bien. Para cuando Tania, Dom y Gil llegaron al lugar la fiesta ya tenía un par de horas y una gran multitud de invitados ataviados de múltiples colores y formas se movían por ahí. El trío dio su nombre al encargado de la entrada quien les permitió el acceso. Desde el momento que habían descendido del automóvil de su amigo, Gil se había sumido en una especie de mutismo. Apenas si respondía y si tenía que hacerlo era con monosílabos. Tania que lo conocía bastante bien sabía que era lo que sucedía con él: nervios. “¿Quieres calmarte?” le pidió suavemente. “Todo saldrá bien”, mientras le tomaba de la mano intentando transmitirle un poco de confianza. “Gracias” “Este disfraz me pica”, interrumpió Dom moviéndose dentro del traje. “Fue tu idea venir así. No empieces” “Sí pero yo no sabía que daría tanta comezón. Quiero cambiar. Quiero ser el caballero...” “Nadie va a cambiar nada”, interrumpió Gil. “Ya es muy tarde para eso. Además, necesito un copiloto así que te quedas como estás disfrazado...” “¿Copiloto? Pero si tu ni siquiera sabes manejar. He intentado enseñarte pero...” “Gil... creo que te buscan”, llamó Tania Los chicos callaron abruptamente para saber a que se refería su amiga. Al darse cuenta el silencio de ambos se prolongó. Un chica en un largo vestido blanco, como si de una túnica se tratara, se acercaba hacia ellos. El color de la prenda resaltaba su cabello, recogido en una larga trenza que se acomodaba en la parte superior de la cabeza. Un reluciente collar formado a base de pequeñas tabletas de metal rodeaba su cuello. Completaba el vestuario un cinturón hecho del mismo material que el collar, formado también de pequeñas placas, solo que estas tenían pequeñas circunferencias en alto relieve; así como un par de zapatillas plateadas. Gil contempló la figura por segundos que le parecieron una eternidad. No había palabras para describirla. Bueno, sí había pero era tan obvio que sería caer en un cliché pero por otro lado... ¡qué diablos! Ella lucía hermosa. “Me preguntaba en que momento llegarían”, dijo la chica “Princesa...”, al tiempo que Tania hacía una reverencia. La chica sonrió ante la ocurrencia. “Hola, Dom. ¿Cómo va todo? ¿alguna noticia de tu gato japonés?” “Wooaaa...woo..wooo”, aulló Dom “¿Qué quiere decir eso?” preguntó la chica aun divertida “Creeme, no quieres saberlo” “Sus trajes son geniales. Hicieron un excelente trabajo” “Tu tampoco te quedas atrás. Esto es... realmente pareces una princesa” “Hice mi tarea. Y tu eres una buena representación de un contrabandista y temerario mercenario”. Tania rompió el silencio que se había formado entre la pareja. “¿Es mi imaginación o esta fiesta está un poco... 'floja'?” “Lo que dices es cierto. Y no lo entiendo, hay comida, bebida, música pero es como si la gente estuviera... apática”. “El Lado Oscuro lo nubla todo” “Palabras fuertes para una chica, ¿no lo crees? Aunque seas un caballero y todo eso” Aquellas palabras habían provenido de un viejo conocido de Gil. Las frases de burla y el sonido de las monedas cayendo en el frasco de las propinas vinieron a la memoria del joven dueño. “¿Caza-recompensas? No se me ocurre un mejor disfraz para ti, Márquez. “El tiempo no pasa, ¿no es así, Gil?” dijo con sorna el recién llegado. “Al parecer no” “¿Gil...?”, murmuró por lo bajo Tania “Ahora no”, fue la respuesta del chico. Quizá la conversación hubiera tomado derroteros no tan agradables sino se hubiera visto interrumpida por la llegada de un hombre entrado en los cincuenta. No usaba disfraz pero estaba ataviado con un elegante traje que claramente se veía costoso. Lucía distinguido y parecía amable. Al menos esto ultimo lo pudieron constatar por la manera en que se dirigió a todos ellos. “Marlene, querida” “Sr. Galardi”, al tiempo que ambos se besaban en la mejilla. “Ellos son...” “... el dueño de la cafetería cercana, su fiel camarada e indudablemente la bella señorita que los mantiene controlados. O, ¿es mejor decir: el temerario mercenario y contrabandista espacial, su leal y valiente copiloto y el honrado y poderoso caballero que les acompaña? “Tania... Dom... Gil... Es un gusto conocerlo, sr. Galardi” “No lo menciones, Gil. Les agradezco la ayuda que nos dieron para poder lograr esto”. “Realmente no hicimos mucho. Fueron un par de consejos que cualquiera pudo haber dado. “No lo creo. Al menos no en lo referente a los disfraces. Me gusta que mis empleados se distraigan y relajen del, a veces, duro trabajo que hacemos Es por eso que organizo estas 'reuniones' pero también valoro que ellos hagan su parte, y tratándose de una fiesta de disfraces veo con buenos ojos el que no se vayan por una solución fácil. Es por eso que agradezco tu ayuda”. “No fue nada. Lo único que hicimos fue remitirlos con algunos amigos, y amigos de los amigos que tienen un poco más de experiencia en el campo” En eso el sr. Galardi reparó en la presencia de caza-recompensas que estaba en su nómina. “Márquez, ¿no debería estar atendiendo a sus invitados? Me desagradaría que pensaran que mis empelados tienen la 'guardia baja' en lo referente a sus modales”. El referido no dijo palabra alguna. Asintió con la cabeza y se retiró del lugar. “Marlene, ¿puedo hablar un momento contigo?” “Los dejamos solos” “No te preocupes, muchacho. No es tan importante como para que se retiren. Además quiero creer que un famoso aventurero como tu tiene honor”. “Me cae bien este sujeto” murmuró Dom dentro del traje “La música ha resultado un completo fiasco, querida. Eso me sucede por contratar al bueno-para-nada de mi cuñado pero ya saben lo que dicen: la familia primero. Le he prestado dinero para hacerse de un buen equipo y ni aun así ha podido entregarme un espectáculo de calidad. Además, esta apatía... la gente... no se que pasa con ello. Vean, la mayoría está concentrada en donde está la barra. Quizá hubiera sido mejor idea regalarles un par de botellas”. Los muchachos rieron ante la ocurrencia. “Querida, ¿crees que podrías hacer algo para enmendar esta situación?” “Emmm... yo... no sé que podría hacer. ¿Alguien sabe tocar algún instrumento o...?, volteando a ver al trío. “Yo sé tocar la armónica”, murmuró Dom dentro del traje. Todos se giraron a verlo “¿Perdón, muchacho?” “Lo que dije: yo sé tocar la armónica, y Gil no canta tan mal a pesar de lo que uno pudiera pensar” “Perfecto. Marlene, apoyalos en lo que necesiten. Les debo una, muchachos. Estoy en deuda.” “¿Armónica? ¿estás loco? Pensé que habías abandonado eso hace años.” “¿Pensaste? ¡Pensamos!” “Eso creyeron ustedes pero la verdad es que he estado practicando todo este tiempo y soy muy bueno. Hasta puedo tocarla con este traje puesto” “¡Maldita bola de pelos! En una buena nos has metido”. “Eres un tarado, Dom” “¡Hey!, ¿el Consejo sabe que te compartas así?” “Gil... ¿entonces qué vamos a hacer?” preguntó Marlene con incertidumbre. “Supongo que... lo que nos pidieron” “Los llevo al escenario. Por aquí” Mientras se dirigían al lugar un cambio se operó en Dom. “¿Sabes Gil? Creo que esto no fue tan buena idea. “¿Tu crees?” “Mejor no hacemos esto. Demos media vuelta y vámonos” “No podemos hacer eso. Marlene confía en nosotros” “Noup. Confía en ti” “Esto no se trata de mí. Se trata de ayudar a alguien y... además tu eres el que abrió con la boca” “Pero ya no quiero hacerlo. Piensa en algo” “¿En qué?” “No sé. Improvisa. Eso siempre te sale muy bien” La conversación ya no pudo continuar porque habían llegado a la parte lateral del escenario. Subieron las escaleras mientras las chicas esperaban abajo. “Ve y consigue la armónica”,ordenó Gil “¿Hay algo que pueda hacer por ustedes?” inquirió Marlene con duda. “¿Tienes alguna idea de lo que van a hacer, Gil?” preguntó esta vez Tania “Ni idea. A menos qué...” Ambas chicas lo miraron con el aliento contenido como esperando una gran revelación. “Necesitaré un par de anteojos para sol y cinta adhesiva transparente” Marlene no necesitó escuchar más. Apenas Gil había terminado de hablar ya había salido en busca de lo solicitado. “Hermano, ¿qué piensas hacer?” “Siempre me llamas hermano cuando temes o estás muy preocupada por mí pero descuida si esto sale bien quedará en los anales de la historia”. Tania ya no tuvo oportunidad de responderle porque en ese momento llegó la otra chica con lo solicitado. Se lo entregó a Gil quien se acercó a Dom que ya venía de regreso con el instrumento musical. “Viejo, ¿qué vamos a hacer?” “No te preocupes” “¿Qué no me preocupe? ¿cómo...?” “Tengo dos palabras para ti: John Landis. Y ahora gírate” “¿Qué me gire? ¿y a qué te refieres con John Landis?” “Sostén esto...” “¿Qué sostenga que?... Lentes negros. ¿Para qué me estás dando anteojos para sol? y... ¿qué es ese sonido? ¿es cinta adhesiva? ¿estás pegando cinta adhesiva en mi disfraz? ¿Tienes idea de lo que costó hacer esta máscara...?” “¿Quieres calmarte? Todo saldrá bien. Solo recuerda: John Landis” “John Landis... John Landis. ¿Quién diablos es John... ¡ups! ¡Eres un genio! Definitivamente improvisas mejor bajo presión” “¿Crees poder hacerlo?” “Adelante” Gil se acercó a dar un par de indicaciones al resto de lo músicos y el coro que se hallaban en el escenario. “Todo tuyo, amigo” Apenas los invitados los vieron en el escenario un silencio cubrió el lugar y Dom y Gil se vieron intimados de momento pero en eso las primeras notas empezaron a escucharse sin darles tiempo de acobardarse. “One, two... One, two, three, four...” se escuchó la voz de Gil
Las notas de un rítmico blues rompieron el silencio. Ambos muchachos realizaron una corta serie de pasos de izquierda a derecha y viceversa sobre el escenario. Fue ahora la voz de Dom la que se escuchó.
“We're so glad to see so many of you lovely people here tonight and we would especially like to welcome all the representatives of Illinois law enforcement community who have chosen to join us here in the Palace Hotel ballroom at this time. We do sincerely hope you'll all enjoy the show and please remember people, that no matter who you are and what you do to live, thrive and survive, there're still some things that make us all the same. You, me, them, everybody, everybody.”
“Claro... John Landis”, murmuró feliz una Tania
Everybody needs somebody Everybody needs somebody to love, someone to love (Someone to love)
El par de muchachos movían sus pies, en el mismo lugar, siguiendo el ritmo de la música, el cual era excesivamente contagioso provocando que algunos de los asistentes empezaran a imitar al par de pintorescos cantantes que junto con sus disfraces no hacía más que resaltar y destacar el alcance de lo que la palabra pintoresco denotaba. En eso ambos amigos chocaron palmas de manera divertida arrancando un sonoro aplauso de los asistentes.
Sweetheart to miss (Sweetheart to miss) Sugar to kiss (Sugar to kiss) I need you, you, you (You, you, you) I need you, you, you (You, you, you) I need you, you, you (You, you, you) in the morning (I need) (You, you, you) When my souls on fire (I need) (You, you, you)
Al llegar a este punto una alta y delgada figura peluda de un solo lance se llegó hasta donde su compeñero había recostado el micrófono, y tocó con pasión increíble la pequeña armónica que se perdía entre los largos pelos de su diestra y la curiosa mandíbula de la criatura a la cual Dom personificaba. Tal desempeño arrancó una sonora ovación aun mayor que la primera serie de aplausos. Pero Gil no se quedaba atrás. A pesar de la primera impresión que pudiera dar, en verdad era un cantante de niveles aceptables. Y su interpretación también estaba siendo celebrada.
Sometimes I feel, I feel a little sad inside When my baby mistreats me, I never, never, never have a place to hide I need you
Pero no solo aquellos en la parte baja del escenario parecían empezar a disfrutar de aquella interpretación. Los músicos parecían contagiados de la algarabía que se apoderaba de aquel lugar. Uno de los guitarristas salió de su lugar y empezó a perseguir a Gil por el escenario; mientras los trompetistas jugaban con sus instrumentos haciéndolas oscilar arriba-abajo y a los lados. Y lo impensable pasó: Gil venía de un 'curioso' paso de baile en el que hacía oscilar sus piernas en una especie de bizarro baile cosaco cuando sin advertencia alguna ejecutó una 'rueda de carro' que dejó a sus conocidos con la sorpresa reflejada. La algarabía de la gente ya había alcanzado el límite de decibeles que la ley del buen vecino permite pero eso no parecía importar.
Sometimes I feel, I feel a little sad inside When my baby mistreats me, I never, never, never have a place to hide I need you, you, you
Un gran numero de brazos se levantaron a la vez que un impresionante coro empezó a acompañar la interpretación, haciendo énfasis en la ultima palabra de cada línea de la estrofa, al improvisado pero bien desempeñado cantante.
I need you, you, you (I need you) I need you, you, you (I need you) I need you, you, you (I need you) (I need you) I need you
Dom ya no sentía tan raro tener los gafas para sol, y de hecho combinaban muy bien con su largo, peludo y lacio traje. Incluso la larga cartuchera que le acompañaba parecía todo menos fuera de lugar. Tomó otro de los micrófonos que había cerca e hizo su segunda participación como solista. La gente no había dejado de levantar sus brazos ni de acompañarlos como coro.
You know people when you do find somebody Hold that woman, hold that man Love him, please him, squeeze her, please her, hold her Squeeze and please that person, give 'em all your love Signify your feelings with every gentle caress (Signify) Because it's so important to have that special somebody To hold (Hold), kiss (Kiss), miss (Miss), squeeze (Squeeze) and please (Please)
Dom se acercó a la orilla del escenario mientras Gil esperaba atrás. Había que reconocerlo, su amigo era el alma de aquella interpretación. Y en lo concerniente al manejo con la armónica era más que bueno, era EXCELENTE. Además de que nunca lo había visto moverse con tal soltura. Dom al igual que Gil era pésimo bailarín, o al menos así se consideraban uno al otro pero esa noche, ahí, aquel parecía poseer piernas de hule, ya que parecía deslizarse de un lugar a otro.
Everybody needs somebody (I need you) Everybody needs somebody to love (Everybody), someone to love (Needs somebody) Sweetheart to miss (Everybody) Sugar to kiss (Needs somebody)
Dom regresó a donde se encontraba su amigo y ya no se separó de él hasta terminar la interpretación. El inmenso coro formado por los trabajadores de Exportadora e Importadora Galardi ahora se escuchaba cada vez más fuerte pero a nadie parecía importarle. Ni al personaje cuyo apellido daba nombre a la empresa. Tal caballero sonría desde su lugar y al igual que sus trabajadores levantaba su puño y formaba parte del coro. Al frente de toda esta mancha vocal se encontraban Tania y Marelene que presentaban amplia sonrisa y también acompañaban al par con sus brazos levantados y su voz.
I need you, you, you (You, you, you) I need you, you, you (You, you, you)
En esta parte el dedo de Gil se levantó para señalar a Marlene quien al notar el gesto no puedo evitar ruborizarse.
I need you, you, you (You, you, you) I need you, you, you (You, you, you) in the morning (I need) (You, you, you)
El extraño baile estilo cosaco apareció en la parte final de la canción. Los amigos se hallaban perfectamente sincronizados y sus piernas se se movían de derecha a izquierda, hacia adelante y atrás, las sacudían en el aire, y volvían a repetirlo. Y mientras hacían todo esto Gil no dejaba de cantar ni Dom de tocar. Simplemente era digno de reconocerse. Lo estaban disfrutando. Habían aceptado, debido a sus aficiones, y edad, que la gente los viera de extraña manera y a que no se les considerara aptos para la realización de alguna tarea por insignificante que fuera pero esa noche, en ese lugar, todo era diferente. Aquella gente les estaba respondiendo, y se hallaba sujeta a lo que ellos hacían. No había distinciones. Eran uno. No había madurez ni inmadurez. Simplemente el deseo de pasarla bien. Y si la inmadurez era sacar de la apatía a un buen numero que había abrazado ese extraño concepto contrario difícil de explicar pues Gil nunca se había sentido más orgulloso de ser un completo, definitivo y total INMADURO.
When my souls on fire (Needs somebody) When I need that woman of mine (Everybody) I need you, you, you, you (Needs somebody) I need you
Un pequeño brinco y una reverencia arrodillados dieron por terminada la interpretación. De varias bocas y pares de manos brotó un merecido reconocimiento para el par de ejecutantes que sonreían, aunque en Dom no se podía notar al encontrarse con la máscara puesta. Un abrazo selló la amistad entre ellos y la mejor manera de felicitarse por lo que habían logrado. Buscó con la mirada a Marlene. No tuvo que buscar mucho ya que la chica junto con Tania subía al escenario. Dom fue el primero en recibir un abrazo de parte de las chicas, mientras Gil observaba la escena un poco más atrás. Disfrutaba ver a Marlene cuando sonreía, sus ojos adquirían un brillo especial y pensó que lo volvería a hacer sin recompensa a cambio. ¿Qué no era lo que hacían los héroes? Y vaya que sí lo era aunque no llevara los calzoncillos por fuera.
El ambiente se había relajado después de la presentación del par de chicos. La apatía aunque no se había disipado en su totalidad, hubiera sido absurdo esperarlo, si parecía haber perdido intensidad, y ahora todos se mostraban más accesibles y de mejor humor. Incluso el señor Galardi se mostraba más propenso a la conversación y había acaparado a Gil, con quien al descubrir que compartía cierta afición por los comics había empezado a bombardearlo con varias preguntas. El resto del grupo se había llegado hasta la barra para hacerse de algunas bebidas. “Cerveza irlandesa, por favor”, pidió Marlene Dom que no se había despojado aun de la máscara, y parecía no mostrar señales de querer hacerlo, preguntó con incredulidad. “¿Tienes cerveza irlandesa? ¿Sabes que a Gil le encanta la cerveza irlandesa?” “Sí, lo sé. Él me lo comentó alguna vez y al invitarlos quise tener ese detalle con él” Tania lanzó una mirada a Dom que decía más que mil palabras. “Al parecer si es El Elegido”, murmuró por lo bajo. “¿Así que es por eso que no pude tener la cerveza de mi preferencia?” interrumpió bruscamente una voz con un marcado dejo de burla. “No fastidies, Marquez” respondió Marlene intentando hacerse a un lado pero el tipo se lo impidió. “Nunca creí que una chica como tu fuera capaz de tan malos modales” “Lárgate de aquí y vete a molestar a alguien más” “Tania, Tania... ¿no te cansas de portarte bien? Realmente creo que deberías dejar de leer esas revistas. Están comenzando a afectar tu mente” “No están solas, Marquez. Te lo advierto. Es mejor que te vayas de aquí” “¡Oh, la increíble bestia del espacio sale al rescate de sus amigas! ¿Qué vas a hacerme? ¿Arrancarme los brazos?” “Creo que está tomado”, le murmuró Marlene a Tania “No, no lo está. Creeme” “Déjame decirte algo, Dom, yo no pondría una mano en el fuego por... como decirlo... 'una mosca muerta'. ¿No es cierto, Marlene?” Apenas la chica escuchó esto sus ojos se humedecieron a la vez que el color subía a sus mejillas. El llamado Márquez tomó por la fuerza a la chica y la jaló para sí.”¿Qué vas a hacer, eh?”. Tania y Dom al ver lo que ocurría intentaron defenderla pero los acompañantes del agresor, entre los que se contaban hombres como mujeres, les rodeaban y parecían listos a responder cualquier agresión. Aunque en honor a la verdad no parecían necesitar mucho un pretexto para agredir a alguien. “Sí, lo sé Dom: no están solas pero dime, ¿quién está con ustedes?” “Yo”, y la mano de Gil se posó en el hombro de Marquez. “Ellos no están solos” “Ah, claro, el noble caballero al rescate. Dime Gil, ¿no te cansas siempre de representar el mismo papel con tan pobres resultados? ¿o es que aun te quedan lágrimas por derramar?” Al decir esto los amigos del joven dueño voltearon a verlo incrédulos. “¿No me digan que no lo sabían? Su héroe aquí presente es un mariquita. Debieron verlo como le escurrían las lágrimas hace algunos años atrás. Es más, me parece que algunos de mis acompañantes lo atestiguaron” Unas risas estúpidas se escucharon. “Suéltala”, ordenó Gil “¿O si no qué? ¡Oh, ahora recuerdo: no te quedas con la chica!” Se escucharon más risas estúpidas mientras alguien le daba un empujón haciéndolo quedar en el centro del irregular espacio que se había formado alrededor de todos los participantes de aquel drama. Dom quien también se había visto arrojado de igual manera se acercó a su amigo. “¿Recuerdas esa secuencia en Civil War #7 en la que Captain America es emboscado cuando va a liberar a los prisioneros en la Zona Negativa?” “Sí” “Bueno... así me siento” “Lo único que lamento es no haber traído el escudo” “¿No crees poder ... hacerlo sin él?” “Claro que no pero se hubiera visto mejor, ¿no crees?” “Entonces, ¿si crees poder...?” “Como si me hubieran descongelado apenas ayer” “¿Dónde quedó el héroe, Gil?” preguntó Marquez con sorna. El personal de seguridad contratado por el señor Galardi había llegado hasta el lugar pero este les había ordenado esperar. Él también se encontraba ahí pero parecía interesado en saber como terminaría todo aquello además de que había algo en la actitud de Gil que le decía que no debía intervenir a menos que no hubiera opción. “Suéltala” “¿O si no qué?”, volvió a responder Gil solo que esta vez apretó con fuerza la muñeca de la chica y esta se quejó. “Nada”, respondió tranquilamente Gil. “No soy yo quien ha cometido un error” “¿Qué error?” “No consideraste que yo estaría aquí...” “¿Considerarte para qué?” “... para cuando le faltaras al respeto a Marlene, idiota” Las palabras apenas habían salido de su boca cuando la delgada figura de Gil se dibujó en el aire, y su puño se estrellaba contra la nariz de Marquez. Marlene había sido lo suficiente perspicaz para adivinar que Gil se traía algo entre manos y como le había sido posible se apartó para evitar algún daño colateral. Al verse tomado por sorpresa, el atacado aflojó la presión y la chica fue libre. Y esa fue la señal para que el pandemónium se soltara por el lugar.
A little less conversation, a little more action please All this aggravation ain't satisfactioning me A little more bite and a little less bark A little less fight and a little more spark Close your mouth and open up your heart and baby satisfy me Satisfy me baby
Dom se lanzó contra un par de sujetos que se encontraban cuidándoles las espaldas a él y Tania; mientras esta última le daba un puñetazo a una las chicas que se habían prestado a aquella charada. La chica estalló en lágrimas pero Tania no era mujer que se dejara compadecer tan fácilmente. “Oh, cállate”, y tomando una botella de plástico vacía de soda que alguien había dejado por ahí la estrelló plenamente en el rostro. Se escuchó un sonido sordo, y la chica se desplomó sobre el césped cual si fuera un árbol recién cortado por el leñador. Pero no solo la parte femenina de aquel trío era digna de ser tomada en cuenta. Apenas se había visto libre, Marlene había tomado una de las sillas cercanas y la había estrellado contra otro de los acompañantes. El material con que aquellos objetos habían sido hechos era aluminio laminado, o sea que eran ligeras y como había sido un golpe seco y lejos de la cabeza, quien había recibido el golpe no corría peligro. Además de que por la increíble cantidad de alcohol que había ingerido la caída fue más que fácil. Cuando despertara no le sería achacar el dolor causado por el golpe a los efectos de la bebida.
Baby close your eyes and listen to the music Drifting through a summer breeze It's a groovy night and I can show you how to use it Come along with me and put your mind at ease
Una mesa cayó estrepitosamente, lanzada por una alta y delgada figura peluda haciendo correr a varios de los invitados. Entre ellos otro par de acompañantes que era uno de cada género. Dom aprovechó el factor sorpresa y propinó un golpe con el brazo izquierdo. Sin embargo, el tipo no era ningún pusilánime y no cayó como Dom había pensado. Entonces antes de que se pudiera reponer por completo, el chico decidió intentar algo que había visto frecuentemente en televisión y cine: echó su cabeza hacia atrás y le asestó un golpe. El resultado no fue como lo había esperado: aunque el sujeto había terminado por derrumbarse, Dom se hallaba lo suficientemente desorientado y con dolor como para poder reaccionar. Circunstancia que había sido aprovechada por la acompañante del sujeto que ahora yacía en el suelo con un increíble chichón en la frente. Tomó por los cabellos, del disfraz, a Dom quien no pudo evitar lanzar un grito al sentir la violencia del tirón. Afortunadamente Marlene estaba cerca y tomando un bolso que colgaba de las sillas cercanas al lugar de la acción que aun se mantenían en pie lo estrelló en el rostro de quien había considerado a la 'bola de pelo' presa fácil.
A little less conversation, a little more action please All this aggravation ain't satisfactioning me A little more bite and a little less bark A little less fight and a little more spark Close your mouth and open up your heart and baby satisfy me Satisfy me baby
Tania se vio levantada por los aires lo cual no le sorprendió tanto como la autora de tal atrevimiento. Una chica que más que ello parecía un gorila la mantenía en plena rebeldía con las leyes de la gravedad, y parecía disfrutarlo. “Si me derrotas seré más poderosa de lo que puedas imaginarte”, amenazó Tania pero a su adversaria eso no le importó en lo absoluto. Se dirigió hacia el bar y lanzó a la chica. Afortunadamente, la amiga de Dom y Gil había sido lo suficiente astuta para sujetarse con fuerza de los brazos de la rival de modo que había logrado dificultarle que realmente la lanzara, viéndose todo reducido a un simple 'dejarla caer' que sin embargo le había herido más el ego que el cuerpo. Gracias a la alta dosis de adrenalina que corría por su cuerpo, Tania se levantó rápidamente y tomó lo primero que encontró a la mano. Su adversaria apenas se había dado vuelta cuando algo se estrelló sobre su cabeza. La enorme chica giró sobre sí misma y cayó. Al ver que era una botella con lo que la había golpeado, Tania se asustó. “¡Oh, por Dios.! La maté”. Pero inmediatamente fue tranquilizada por el mesero. “No se preocupe son botellas de vidrio de azúcar. Sirven para decoración. Marlene corrió en auxilio de su amiga. Aquel que hubiera apostado que Gil era el que, de los cuatro, se encontraba más desventaja, hubiera estado parcialmente en lo correcto. Si bien era que corporalmente se encontraba por debajo de la media, se defendía como un pequeño glotón furioso. Dos habían intentado tumbarlo al suelo pero el chico había resistido con más voluntad que estrategia, y sus enemigos las estaban pasando negras para poder sacar un resultado a favor. Marquez aprovechó la confusión para asestarle un golpe a la altura de los riñones. Gil se venció por el dolor. Había estado consciente de que su viejo 'amigo' no jugaría 'limpiamente' pero no quería rebajarse al mismo nivel que él, sin embargo habría que hacerlo si quería que el resultado les fuera favorable a ellos. Aprovechó un momento en que el forcejeo se había relajado y acercó su rodilla a la entrepierna de uno de sus atacantes, empujó con fuerza y... el resto fue historia. Tal acción tomó por sorpresa a los otros dos. Segundos que fueron aprovechados para lanzar un puñetazo con la derecha y tumbar a su otro atacante. Sin dar tiempo a que Marquez reaccionara, quien se había decidido ponerse el casco que acompañaba su traje en un intento por ocultar las señales del primer golpe recibido, Gil le tomó por las manos y bastó un giro para lanzarlo contra una mesa más allá.
Come on baby I'm tired of talking Grab your coat and let's start walking Come on, come on Come on, come on Come on, come on Don't procrastinate, don't articulate Girl it's getting late, gettin' upset waitin' around
Apenas había logrado salir de aquella situación cuando algo llamó su atención. “¡Giiiiiilllll!” Era Dom que había caído en las manos de otro par de los incondicionales de Marquez y cargaban a su amigo como si de un avión se tratara y amenazaban con deslizarlo por la barra del bar, donde al final de ella había prendido un pequeño fuego. El joven corrió para ayudar a su amigo pero comprendió que por mucha prisa que se diera no lo conseguiría. Entonces lo vio y pensó que valdría la pena darle una oportunidad pero ¿funcionaría?. Lo había visto ejecutarse ciento de veces en las páginas de sus comics pero aquello era el mundo de la ficción, esto era el mundo real. Y aunque fuera factible la realización de alguna hazaña así tendría que responder a las leyes de la física, y bien presente tenía que él era una nulidad en aquel campo. Pero algo en él le decía que era posible: sí, el pobre soñador que siempre había sido. “Perdón”, se disculpó al arrebatar al mesero la charola circular que tenía entre la manos, haciendo que las copas cayeran al césped y entonces sin pensarlo y poniendo toda su fe en ello, lanzó aquel disco. El objeto pasó de largo al primer sujeto quién rió ante la falla pero tuvo que cejar abruptamente cuando el disco rebotó en el muro que servía de escenografía para el bar y golpeó a su compañero para posteriormente volver a rebotar y terminar en su rostro que esta vez ya no estaba sonriendo. Nadie podía dar crédito a la hazaña que acababa de suceder. Tania y Marlene miraban entre incrédulas y emocionadas a Gil quién parecía no entender lo que había hecho y corrió a auxiliar a su mejor amigo. “¿Estás bien?” “Woooaaa...wrooo... wauuo”, fue la respuesta de Dom.
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Volteó y vio que Marquez se encontraba nuevamente de pie y su actitud era retadora. Ya había tenido suficiente de aquel sujeto y era momento de dejárselo en claro. Marquez fanfarroenaba y le provocaba a atacarlo. Entonces Gil tomó nuevamente la charola circular y se dirigió hacia él corriendo. El fanfarrón al ver eso perdió toda sonrisa bajo su casco y echó a correr también pero en sentido contrario. Entonces Gil saltó sobre una mesa y por segunda vez en esa noche puso toda su fe en aquel segundo lance. El disco salió con dirección al fugitivo, y un sonido hueco-metálico se escuchó cuando golpeó a Marquez en la cabeza haciéndolo caer de bruces en el césped. Gil se acercó a donde su 'viejo amigo' se encontraba semi-inconsciente y levantó la charola que le había proporcionado dos de los mejores recuerdos que durarían toda su vida. La revisó cuidadosamente y notó que no había abolladura alguna. “¿Vibranio?”, preguntó divertida Tania que se había acercado a su amigo. “No. Plata...Galardi”, respondió Gil con una sonrisa al tiempo que señalaba una estampa sobre el metal señalando su procedencia.
La primera señal que le hizo tomar consciencia a Gil de lo que acababa de suceder vino de su estómago. Apenas tuvo tiempo de retirarse lo suficiente cuando las nauseas lo invadieron y vomitó. La carga de adrenalina había disminuido y le pasaba la factura. Las piernas se le vencieron por un momento pero alcanzó a sostenerse. Habría caído de no haber sido por su buen amigo Dom, que junto con Tania, habían presenciado el percance de su amigo. “Tranquilo, Captain... ya pasó todo. Tranquilo” “Estoy bien. Estoy bien. Fue la adrenalina del momento” Con ayuda de Dom, Gil se sentó en el césped mientras Tania le daba a beber una copa de vino con la intención de que se sintiera mejor. El joven héroe tomó el contenido y durante unos breves segundos no hubo palabras. Los chicos habían tomado lugar en el césped también y respetaban el silencio de su amigo aunque no pudieran evitar mirarlo fijamente. Gil entendió lo que pasaba por la mente de sus amigos. “Fue en la escuela preparatoria”, rompió el silencio. “Él trató de 'pasarse de listo' con una chica que a mí me agradaba. Quise ser el 'noble caballero al rescate' del que se burla, y entre él y sus amigos, algunos de los cuales estuvieron aquí, me pusieron una paliza. No me da vergüenza admitir que lloré pero todo eso no habría importado si las cosas hubieran resultado diferentes” “¿A qué te refieres?”, interrumpió Tania “La chica me echó en cara mi acción. Temía que al saberse que un tipo como yo la había defendido... pues le dificultara formar parte de los círculos que le interesaban. Por mi parte, fui el hazmerreír de la escuela hasta el día de la graduación”. “Es tan simple que es fácil entender porque se vuelve complejo” “¡Oh!... pero es que sí lo es, Tania” “¿A qué te refieres?” “Un par de años después, él y yo nos volvimos a encontrar. Yo seguía siendo el mismo de siempre aunque con algunos ligeros cambios, tenía una relación maravillosa. Los había conocido, compartíamos las mismas aficiones...todo era perfecto.” “¡Oh, por Dios!”, murmuraron ambos amigos al deducir hacia donde iba todo aquello. “Marquez fue la razón por la que Lidia me abandonara en el altar”. “Pero... pero... Lidia te abandonó porque no estaba de acuerdo con lo que eres. Quería que fueras otra persona. Nunca quiso ser la esposa de un... de alguien como nosotros”, interrumpió Dom bastante molesto. “Es cierto. Ella siempre quiso ser parte de círculos sociales 'mas elevados'. ¿Qué interés podría tener el idiota de Marquez...?” “Resulta que el idiota y ella eran amigos de tiempo atrás. De hecho, él tenía cierta atracción por ella pero por una cosa o por otra nunca había podido concretar nada. Aunque resulte difícil de creer no tuvo nada que ver el que Lidia estuviera conmigo para cuando hizo su movimiento. Habló mucho con ella las semanas previas a la boda. Le dijo que pensara en su vida a futuro a mi lado. Qué si estaba lista para ser la esposa de un fracasado. La noche anterior a la boda, ella y él la pasaron juntos y acordaron que ella no se presentaría a la iglesia y que estarían juntos” “¿Cómo sabes...?” “Cartas. Lidia me ha estado escribiendo todo este tiempo. Una vez al mes” “¿Qué sucedió con...?”, se escuchó la voz de Dom “Lo usual” Tania y Dom guardaron silencio. “No soy la mejor persona en el mundo, lo sé. Y no puedo presumir de no tener mis propios esqueletos en el armario pero he tratado de ser lo más consciente y seguro de mis acciones, así como de creer en lo que es justo y correcto pero a veces...” “... ¡lo has hecho bien, hermano!” “Sí. Amigo... eres el mejor amigo que he tenido. Eres también como un hermano para mí y eso que dije sobre que eres Captain America... bueno, eres el tipo con el código de conducta más extraño que haya yo conocido pero sin lugar a dudas serías un buen portador del escudo.” “Gracias chicos. Realmente pienso que vale la pena” “¿Realmente lo vale?”, interrumpió una voz a espaldas del trío. “¿Creer en lo correcto y lo justo, y pelear por ello hasta el fin? Sí. Lo vale” Los chicos se incorporaron trabajosamente hasta quedar frente a Marlene “Disculpen, no quise interrumpir, es solo que alcancé parte de su conversación...” “No te disculpes. No era una conversación privada...” “... o que estuviéramos discutiendo los códigos de seguridad de la Mansión de los Vengadores”, remató Dom. “... es solo que... ¿realmente crees en que se puede hacer lo correcto y lo justo?” “Tengo que creerlo” La pareja guardó silencio. “Creo que la princesa y el pirata espacial necesitan un momento a solas”, le murmuró Tania a Dom. Este asintió. “¿Saben?, nosotros iremos a traer algo para comer y beber. No se preocupen por nada, por eso me llevo a Dom, para que me ayude a cargar. Nos vemos en un momento”. Marlene y Gil quedaron solos. En eso el celular de él vibró: un mensaje había llegado. Verificó de que se trataba. En la pequeña pantalla aparecía una sola palabra: “Pídeselo”. El remitente: Tania. “¿Quieres caminar un poco?” preguntó él. “Si conozco a ese par tardarán un buen rato antes de que recuerden a que fueron en primer lugar” La chica sonrió. “Sí, seguro” La pareja empezó a caminar. Aquel lugar era más grande de lo que primera vista parecía. Sus pasos los llevaron a un hermoso paseo bordeado por abedules. Hasta allá llegaban incluso las lámparas de papel de la decoración. Sin embargo, se encontraban apagadas aunque la noche era lo bastante clara. Un silencio rodeaba a la pareja cuando Marlene decidió romperlo. “Gil... respecto a lo que Marquez dijo...” “No me importa” “Pero...” “No soy quién para juzgar aunque resulte muy fácil hacerlo. Hasta ahora lo que he conocido de ti no me ha decepcionado en lo absoluto, y el día que algo así amenace con suceder... ya se verá”. “Pero a veces no es tan fácil olvidar” “¡Hey!, el pasado es el pasado. Lo importante es la persona que eres ahora y las decisiones que vengan con ella. No digo que olvides tu pasado porque gracias a eso es que somos quienes estamos justo aquí, en este momento. Además, no debe regir completamente tu valor como persona” “¿De qué planeta eres?” preguntó con amplia sonrisa la chica. “Lo ignoro. Lo único que sé es que mis padres me pusieron en una nave espacial y me mandaron a la Tierra antes de que mi planeta natal estallara. Al llegar aquí fue adoptado por una pareja de agradables granjeros que me adoptaron como a su hijo” Marlene no pudo evitar reír. “Gracias por lo que hiciste hace un momento” “No hay de qué. Además, él se lo merecía” “¿Qué hay con eso de “el pasado es el pasado”?” “Hay excepciones, y creeme, él es una de ellas.” En ese momento las luces se encendieron dándole al paseo un aspecto más íntimo. Ambos se descubrieron que estaban cerca uno del otro. Y por primera vez Gil se pudo ver reflejado en aquellos ojos color miel oscura. Si en ese momento alguna catástrofe de proporciones épicas sucediera y Gil fuera el único capaz de detenerla, el mundo podría tener la certeza de haber llegado a su fin, ya que no había nada le hiciera desear estar en otro lugar, en ese momento. “¿Marlene... ? “¿Si...? “¿... puedo invitarte a salir?” “Nunca he salido con un super-héroe”
Esa noche, Marlene se encontraba ante la ventana del pequeño departamento que habitaba. Buscaba distraer su mente con lo que sucedía allá afuera. En eso sonó su celular. Un mensaje había llegado. Lo abrió y leyó enseguida. “Un par de analgésicos después todos estamos bien en nuestro pequeña bodega con permiso de suelo como vivienda. Tania y Dom mandan saludos, y preguntan cuando será la próxima fiesta. Yo solo quería decirte: Gracias por todo. PD. Olvida el pasado”. Marlene cerró el mensaje y posó su mano sobre el frío vidrio. Una sonrisa triste se dibujó en sus labios. “... a veces no puedes” Y entonces una lágrima resbaló por su mejilla.
No hace falta decir más. Les recuerdo que la canción de este capítulo está al final del mismo. Gracias.
4 The Joker (Segunda parte)
... Caminó rápidamente y, sin detenerse, al pasar por donde estaba Gil le alcanzó a susurrar, “Arregla esto”. Al llegar a Dom, sin preocuparse por ser discreta lo tomó por la oreja y lo arrastró hasta la pequeña cocineta del negocio. Las puertas se cerraron tras ellos. Gil se quedó solo con la chica que estaba roja hasta donde la vista era capaz de notar. Él tampoco era el mejor ejemplo de lo contrario. Muchas veces había sido testigo, en películas o programas de televisión, de aquellos silencios incómodos que se daban entre los personajes pero siempre lo había visto tan ajeno a él que ahora no podía sino pensar en la ironía del momento. “Disculpa, no quisimos...” “Mi amiga...” Los dos había hablado al mismo tiempo. Y como si no fuera posible se apenaron aun más. “Tengo que irme” “No, espera. No sé que decir, o como explicar lo que viste es solo que...” “No... no te preocupes. No tienes que hacerlo. En serio. Yo... me tengo que ir”. La chica se dirigió presurosa a la puerta mientras él no atinaba que hacer. Ella se encontraba en el umbral cuando la invitación surgió. “¿Puedo invitarte un café? ¿o lo que sea que tomes?” “No puedo. Lo siento” Salió. Gil apenas se había dado vuelta cuando una voz le llamó su atención. “Pero puedo el viernes. ¿Está bien?” “Sí... seguro. El viernes es perfecto” “Bien, entonces hasta el viernes” Apenas había desaparecido por segunda vez cuando él cayó en la cuenta de que ignoraba su nombre. Lamentó su suerte e intentó llegar a la puerta cuando por segunda vez la misma voz femenina lo sacó de su intención. “Marlene. Ese es mi nombre”. Se despidió con el mismo movimiento de dedos que había hecho la primera vez que se habían conocido. Y de igual manera volvió a dibujar ese movimiento femenino que a Gil le había encantado. “Marlene...” , murmuró para sí y recogió las piezas de vajilla que habían desencadenado todo aquel momento. En eso, Gil se dobló sobre sí mismo y comenzó a temblar, y entonces estalló en una sonora risotada a la que siguió una serie de ellas. Permaneció en el lugar por un buen rato hasta que la manifestación fue cediendo. “¡Que 'oso'!” Y entonces comprendió que lo que había sentido minutos antes no había sido tanta vergüenza como él había creído sino la imposibilidad de poder reírse de sí mismo frente a aquella chica. Tal vez si en ese momento hubiera podido ver lo que sucedía una cuadra más adelante hubiera podido confirmar sus sospechas: una chica con el cabello color castaño reía ante la mirada azorada de los transeúntes, mientras un “¡Que 'oso'!” también salía de sus labios.
La luna se colaba por la ventana de madera de aquella habitación que era a la vez sala y comedor. Usualmente se hallaba cubierta por una cortina pero aquella noche Gil la había corrido permitiendo que la luz le iluminara mientras se hallaba sumido en aquel viejo sillón. Tenía un buen tiempo en aquel lugar cuando el reloj marcó las 2 de la mañana. La voz de Tania le sacó de su ensimasmiento. “¿Gil? ¿te sientes bien?” “No me sentía con ganas de meterme aun en la cama así que me vine aquí por un rato. ¿Y tú? No sabía que habías decidido quedarte”. “Sí... me quedé para limar asperezas con el tarado de Dom. Siempre se queja de que no tiene con quien ver Stargate así que... ¿no hay ningún problema en que duerma aquí, verdad? Pensé que terminaríamos algo tarde y aparte no tenía ganas de regresar a mi habitación en la casa de huéspedes. Me siento sola ahí”. “No, no lo hay. Sabes que puedes quedarte con nosotros cuando quieras, el tiempo que sea. E igual sabes que puedes mudarte con nosotros. No entiendo tu necedad de estar sola en aquel lugar”. “No me lo tomes a mal, Gil, pero con todo lo que tienen aquí no creo que otro inquilino sea una propuesta viable. ¿Has visto este lugar? Poco falta para que los comics empiecen a invadir las camas, si no es que ya lo han empezado a hacer. Además, prefiero que sigas dándole espacio a lo que me pertenece. En mi pequeñísima habitación no puedo tener tantas cosas y como este departamento está próximo a cambiar su giro a bodega pues me viene como anillo al dedo”. Gil sonrió para volver a extraviar la mirada por unos segundos. “¿Qué sucede, Gil? ¿Qué te inquieta que te impide conciliar el sueño? ¿Es esa chica, verdad?” El interrogado no respondió limitándose a sonreír melancólicamente a la chica. “Sabes que te quiero... como un hermano, y por lo mismo nada me dolió más como ver el que te abandonaban ante el altar causándote una gran desilusión. Y aunque nunca hablaste de ello y seguiste con tu vida, Dom y yo sabemos que eso no ha sido así del todo. Tu corazón cambió. Lo cerraste. Hiciste lo correcto pero la vida muchas veces no obedece o respeta nuestra decisiones. Y eso tu me lo enseñaste”. “Tania... esta chica...” “¿Es especial? ¿no lo es? Nadie puede saberlo. Y no lo sabrás si no quieres” “¿Crees en coincidencias?” “Tú me enseñaste que no hay coincidencias” “Sí, así es” “Date la oportunidad. Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes porque no hay intentos” En eso se abrió la puerta de una de las recámaras y salió un somnoliento Dom con dirección al baño. “Tania..., don Corleone” murmuró entre dientes y apenas audible. La pequeña conversación con Tania había tenido un efecto relajante en Gil quien miró el reloj, y sintió que si bien sus temores no se habían desvanecido del todo, era capaz de dar ese primer paso al que todos le temen. Y por primera vez desde el momento en que aquella chica le había dicho que se verían el próximo viernes la mezcla de angustia y euforia que lo había invadido se desvaneció para dejar únicamente lugar a esta última. Miró por tercera vez el reloj, y entonces lo empezó a vencer el sueño.
Los rostros ansiosos de Tania y Dom se asomaban por las puertas de la cocina del negocio. Debido a razones pertinentes con el crecimiento, uno lo hacía por la parte baja mientras el otro por la superior. “¿Crees que todo haya salido bien?” “No se. Se ven contentos” “Sí pero... shhh, shhh, aquí viene” Abandonaron sus puesto y fingieron estar concentrados en quehaceres domésticos. Las puertas dieron paso a Gil que por ningún momento se tragó tal actitud. “Dejen de fingir. Son tan obvios como actores de telenovela” Tania y Dom se dieron la vuelta con un exagerado y falso gesto de incredulidad en sus rostros. “No tenemos ni la más remota acerca de lo que estás hablando” Ahora la incredulidad viajó al rostro de Gil “Puedo leerlos como lo haría el profesor Xavier con su hermano” “Eso no es del todo correcto. El profesor no puede leer la mente de su hermano ya que el casco de su traje impide que su mente pueda ser leída. Y técnicamente, es su hermanastro...” “¡Argh!, ¿entendiste el punto, no?” “Disculpa, Gil pero la verdad es que nos morimos de ganas por saber lo que pasó. ¿Bien?, ¿mal?, ¿todo lo contrario?” “Todo salió bien. Mejor de lo esperado. A veces hasta yo mismo me sorprendo” “Ella pareció disfrutarlo. Vimos que se reía bastante” “Al parecer no he perdido mi toque” “La Fuerza es poderosa en él...” El joven dueño de la cafetería, o al menos el que poseía la mayor parte del lugar, sonrío ante el comentario. “... pero no eres El Elegido” “Qué quieres decir?” “Odio coincidir con él pero tiene razón. No eres El Elegido. Tomaron un café pero eso no puede contar como una cita. Permanecieron aquí, en este lugar, del cual eres el dueño. No hay hazaña en ello”. “Yo no lo vería así” “¿La vas a invitar a salir?” “No precisamente” “Difícil de ver el futuro es” “Vendrá nuevamente” “¿Aquí?” “Así es” “¿Por qué venir al mismo lugar al que viene por las mañanas en la tarde? No tiene sentido” Gil se encogió de hombros “Es una chica rara” “Es una mujer con gusto. Debe haber comprendido que este lugar es como La Fortaleza de la Soledad”. “Sí, claro. Es una fortaleza pero no precisamente de la soledad”, murmuró Tania entre dientes. “Entonces... ¿cuándo la invitarás a salir?” “¡Hey, no nos apresuremos! Lo haré solo tengo que esperar el momento adecuado” “Creo que buscaré un cámara criogenica para esperar por ese momento” “Puedes usar el refrigerador de la cocina, Tania, pero debo advertirte que ya no congela muy bien” “No exageren. Lo haré. ¡Hey, soy yo!” Y en verdad lo hizo, aunque le llevó treinta días lograrlo y no fue precisamente él. Pero en ese período compartieron más que una mesa.
Some people call me the space cowboy Some call me the gangster of love Some people call me Maurice Cause I speak of the pompitous of love
(Día 5) “¡No te creo!” “¡En serio! Me llamaba Maurice y decía que quería casarse conmigo. Incluso creo que hasta me lo propuso si mi poco francés no me falló. En estos momentos sería dueño de una linda villa francesa”. “Correción: de una linda villa homosexual francesa.” “Creo que sería lindo” “Y tierno” “Soy tierno” “Ellos también”
People talk about me, baby Say I'm doin' you wrong, doin' you wrong Well, don't you worry baby Don't worry Cause I'm right here, right here, right here, right here at home
(Día 10) “Mis amigas no entienden de qué puedo hablar contigo. Dicen que este lugar es la fantasía de un adolescente”. “¿Les comentaste que mi casa está en la parte de atrás?” “Sí pero parece que no me escucharon” “Está bien. Me quedo con lo de la “fantasía adolescente”. Además no aparento mi edad” “Tonto”
Cause I'm a picker I'm a grinner I'm a lover And I'm a sinner I play my music in the sun
(Día 12) “Realmente pareces disfrutar todo esto” “Sí. Esto es quien soy. No le veo caso en engañarme o a los demás” “Me gusta eso” “Deberías decírselo a tus amigas” “¿Te interesa alguna de ellas?” “¡No!” “Lo pensé” “No. Además mi continua lucha por la paz y la justicia no me deja mucho tiempo libre”
I'm a joker I'm a smoker I'm a midnight toker I get my lovin' on the run
(Día 17) “Mis padres alguna veces olvidan que debo tomar mis propias decisiones, y que estas son mías” “Es la inclinación de los padres por lo que es correcto” “Hacerlo no implica que la vida lo obedezca o respete. ¿Crees en las coincidencias?” “No” “Empiezo a creer que yo tampoco”
You're te cutest thing That I ever did see I really love your peaches Want to shake your tree Lovey-dovey, lovey-dovey, lovey-dovey all the time Ooo-eee baby, I'll sure show you a good time
(Día 19)
“¿Sabes?, ahora que la veo con detenimiento, con todo respeto, Marlene es una chica con un cuerpo que inquietaría a algunos” “¡Eres un idiota, Dom!” “¡¿Qué?! Dije 'con todo respeto'” “Disculpa, Gil, ya lo conoces... y ¡oh, por Dios! Te has puesto rojo” “No”
Cause I'm a picker I'm a grinner I'm a lover And I'm a sinner I play my music in the sun
(Día 20)
“Marlene...Tania, Dom. Chicos,... Marlene” “Dime, Marlene... ¿Gryffindor o Slytherin?” “Hmmm... Gryffindor. Definitivamente” “No puedo decir que me sorprende” “Eres un idiota, ¿sabes?”
I'm a joker I'm a smoker I'm a midnight toker I sure don't want to hurt no one
(Día 23)
“¿Me estás diciendo que de haber continuado con sus estudios Bruce Wayne nunca habría podido ser Batman?” “Piénsalo. En la universidad con todos esos escritos y lecturas que hay hacer no tendría tiempo para salir a combatir el crimen. En realidad me lo puedo imaginar dando vueltas en la Baticueva con el batarang en la mano pensando como redactar coherentemente dos ideas” “¿Entonces quién podría ser Batman?” “No sé. ¿Yo?” “Tonto” “¡Soy Batman!”
People keep talking about me, baby They say I'm doin' you wrong Well, don't you worry, don't worry, no don't worry mama Cause I'm right here at home
(Día 25)
“¿No me estás mintiendo?” “¿Por qué lo haría? Tus amigas estuvieron aquí y estaban interesadas en el el motivo por el que pasas tanto tiempo aquí?” “Les comenté que me la paso muy bien aquí. Y que eres bastante... 'ocurrente'”. “O sea, un 'payaso'” “No. Dije 'ocurrente'” “Semántica”
You're te cutest thing That I ever did see I really love your peaches Want to shake your tree Lovey-dovey, lovey-dovey, lovey-dovey all the time Ooo-eee baby, I'll sure show you a good time...
(Último día)
“¿Marlene no vendrá esta tarde?” “Algo debe haberla retrasado. Supongo” “Nunca te había visto de tan buen humor durante un largo período” “¿De qué hablas? Siempre estoy de buen humor?” “Sí pero esta vez es diferente. Te vez... feliz... con mucha energía. Radiante. Incluso estabas bailando en la cocina el otro día” “No. Claro que no” “Claro que sí. Yo también lo vi. Y creéme me dejaste bastante impresionado”, replicó desde una de las mesas Dom, hojeando una historieta. “Está bien, quizá sí esté un poco más feliz de lo acostumbrado pero eso no significa algo. ¿O sí?” “No, si no la invitas a salir” “Aquí vamos de nuevo” “¿Cuándo piensas pedírselo?” “Estoy...” “... ¡esperando el momento adecuado!, respondieron al unísono Tania y Domingo “Ella no es una chica como las que has conocido antes” “Es una mutante” declaró tranquilamente Dom desde su lugar “Explícate” “Es obvio, nada en ella, con su trabajo y su círculo de relaciones, te haría pensar que pudiera interesarse en lo que a nosotros nos apasiona pero lo ha hecho. Esa ha de ser una mujer entre... muchas. Si fuera yo el ultimo de Los Señores del Tiempo sin dudar la elegiría como mi compañera de viaje” “Tiene razón. Es una chica inteligente. Nos agrada” “Sí. Así es” “En lo particular me sorprende que haya tolerado toda esta sarta de sandeces que nos agrada” “Agradables sandeces” “No insultes su inteligencia” “No lo haré” “Le dijiste que la mejor novela que has leído fue 'Orgullo y Prejuicio y Zombies'” “¡Hey, todo es mejor cuando tiene zombies!” “¡Aleluya!” “Solo no esperes tanto, ¿sí?” Marlene entró en ese momento, dando por terminada la conversación. “Siento la tardanza pero tengo algo que compartirles. ¿No interrumpo nada, verdad?”, preguntó al ver los rostros de Tania y Gil. Estos negaron con la cabeza. “Cada año mi empresa organiza un baile por estas fechas. Un baile de disfraces. Mi jefe tiene debilidad por ese tipo de cosas. Hasta hace un tiempo esos bailes eran muy sencillos. Ya saben, disfraces modestos, sencillos pero esta vez quiere que sea distinto: más sofisticado... colorido” “Sofisticado... colorido... ¿Acaso tu jefe es...?” “¿Gay? Sí” “Aunque no hay nada de malo en ello”, exclamaron los tres amigos. “¿Están conmigo?” “¿Tu quieres que nosotros vayamos contigo?” “Que me hagan compañía. No tiene idea de que tan aburridas pueden ser esas reuniones” “Yo voy” “Igual yo” “¿Gil?” “¿Y podemos ir disfrazados de cualquier cosa?” “¿Fue Agnes Sampson la verdadera bruja de Macbeth?” Los tres chicos se miraron entre sí sin entender del todo a lo que se refería “¡Oh, lo siento!”, al tiempo que reía apenada. “¿Es Flash es hombre más rápido sobre la Tierra?”
Antes de subir el capítulo 4 he realizado una serie de ajustes al blog que puede ser de utilidad a quien quiera dar la oportunidad de leernos. Como se pueden dar cuenta este texto va muy de la mano con la música. Así que para contextualizar mejor las cosas, insertaré en cada uno de los capítulos la canción que le da nombre al título. Así que si ya lo han leído les invito a dar una segunda lectura, esta vez aprovechando las ventajas de la música. Me disculpo por haber subido los videos pero aun no encuentro la mejor manera para subir únicamente los archivos de audio.
Así es, hemos llegado al capítulo 3. Y ya vamos dislumbrando más cosas acerca de estos peculiares personajes. Espero que este capítulo sea del agrado de aquellos que nos den la oportunidad de leernos. Esperemos, con la ayuda de la reina musa(raña) entregar otro capítulo antes de que estas cortas vacaciones lleguen a su fin.
3 Dance to the music (Primera parte)
Al llegar a este punto, Gil detuvo la narración. “Tienes el ritmo, chico”, interrumpió una voz ronca. El autor había sido una mujer que se hallaba en un rincón de la celda. Un sombrero viejo le cubría el rostro. Antes que el joven pudiera preguntar una voz desde afuera de la celda interrumpió. “¿Gil?, ¿estás aquí?” “¿Saldaña?” El rostro delgado y joven de un policía asomó por entre los barrotes. “¿Qué haces aquí? Por qué te trajeron?” “Es un malentendido” “¡Y que malentendido!, interrumpió uno de los húespedes de aquel lugar quien no podía ocultar el ligero tufo a alcohol que impregnaba su persona. “Estaba bailando en la calle...” “¿Bailando?” “... por la chica que le gusta” “¿Chica? ¿Cúal chica?” “Su chica especial. Le elegida” Gil había terminado por desesperarse ante las continuas interrupciones . “¿Puedo?” El joven oficial no entendía ni una pizca de lo que se decía frente a él. “¿Baile?, ¿chica?, ¿la elegida? ¿qué hiciste?” “Es una larga historia, ¿sí? Y te la contaré despúes que esté fuera. ¿Cómo supiste que estaba aquí?” “Es mi guardia, y reviso la lista de los detenidos”. “¿Puedes sacarme?” “Paga la multa” Hubo un silencio en el que Gil dirigió una mirada de mal disimulado reproche a su amigo. “Hablaré con el comandante” Apenas el oficial Saldaña se hubo alejado, Gil regresó con la mujer que momentos antes había hecho el comentario referente al ritmo. “¿Qué quisiste decir con eso del ritmo?” La mujer levantó con parsimonia el viejo sombrero que le había caído sobre los ojos. Le miró brevemente y volvió a ocultarse. “¿Cynthia...?”, pidió el amigo de celda de Gil La mujer se incorporó en su lugar, y descubrió sus ojos. “Es como te dije, chico: tienes el ritmo” “¿El ritmo?, ¿a qué te refieres...?” “El ritmo,... el amor. Este nos mueve, nos cambia. Nos transforma.” En ese momento llegó Saldaña con la noticia de que el comandante no había accedido a su petición de soltar a Gil. Pero en ese momento este tenía su mente ocupada en otras cosas. “Veo en tus ojos ese ritmo”. Gil no alcanzaba a entender lo que esa mujer, de edad avanzada y de color, trataba de decirle. “¿No es por eso por lo que estás aquí? No pudiste controlarte a tí mismo”. “Pero...” La mujer se volvió a incorporar en su lugar, mostrando signos de impaciencia y mirando fijamente al muchacho. “No es tan difícil de entender, chico”. Un canto claro y fuerte salió de la boca de aquella mujer.
Get up and dance to the music! Get on up and dance to the music!
Un pandero se empezó a escuchar mientras que un par de los acompañantes de la llamada Cynthia, quienes también eran de color, empezaban a emitir sonidos presionando sus labios entre sí. Un par de guitarras se escucharon.
Dance to the Music, Dance to the Music, Dance to the Music, Dance to the Music. All we need is a drummer for people who only need a beat
En ese momento el tambor de una batería se escuchó tan claro como se habían escuchado hasta el momento los demás instrumentos.
I'm gonna add a little guitar and make it easy to move your feet
Gil vió que sus compañeros de situación habían salido del letargo propio de cada uno de los vicios que los habían llevado hasta ahí y que ahora intentaban moverse de la mejor manera rítmicamente posible. ¿Acaso aquello era posible? Sí, sí lo era. Y modestia aparte, lo hacían muy bien. Tanto que Gil pensó que si no fuera por el lugar donde todos se encontraban, muy bien podrían vivir de su habilidad coreográfica. Por segunda vez en aquella noche, Gil sintió un curioso cosquilleo en sus pies que se extendía por todo su cuerpo, y que este amenazaba con empezar a moverse de peculiar manera.
I'm gonna add some bottom, so that the dancers just won't hide
El aparentemente suave sonido de las olas alcanzando la orilla de alguna playa, no era más que el sonido del calzado de todos los huéspedes de la celda quienes siguiendo un coreográfico patrón surgido de la nada se movían acorde a él. Hacia atrás, hacia adelante, hacia la derecha, hacia la izquierda. Y entonces movían los hombros, para posteriormente girar 360° en su lugar pero sin despegar un pie. Pero no solo en el interior las cosas estaban adquiriendo un cariz curioso. Fuera de ella, el joven oficial Saldaña se había visto contagiado de tal manifestación, y sin perder detalle de cada uno de los pasos, también había optado por seguir la danza de la que aquellos infractores eran los autores.
You might like to hear my organ playing 'Ride Sally Ride' You might like to hear the horns blowin', Cynthia on the throne, yeah!
Y por si no pareciera difícil de creer lo que estaba teniendo lugar, el sonido de una trompeta se encargó de echar por tierra tal afirmación. Para aquellos momentos el lugar no parecía más un área de detención sino un carnaval.
Cynthia & Jerry got a mesage they're sayin: All the squares, go home!
Las manos permanecían en el lugar donde se suponía que debería ir la hebilla de algun cinturón imaginario, mientras todos avanzaban con decidida determinación coreográfica.
Listen to the voices!
Más sonidos labiales pero esta vez de más pares de labios que al principio.
Dance to the music, Dance to the music, Dance to the music,
Los brazos se agitaban en el aire al tiempo que varios pares de calzados, de heterogéneas características y calidades, se desplazaban de un lado a otro. Mientras varias cabezas junto con sus cuellos acaompañaban oscilantes los compases de la musica.
Dance to the music, Dance to the music,...
Pero así como todo había empezado, terminó. Porque en ese momento el comandante apareció en el lugar y lo que sucedió a continuación no necesitó de mucha explicación.
“¿Qué demo...? ¡Saldaña!” “¡Gil!”, exclamó una figura detrás del superior “¡Tania!” “¡La tira!” El comandante se llevó consigo a Saldaña donde habría de castigarlo por su conducta. La chica se acercó hasta donde los barrotes se lo permitieron. “¿Cómo sabías que estaba aquí?” “Saldaña me avisó” “¿A tí? ¿Por qué no le aviso a Domingo?” Tania lo miró con una mezcla de incredulidad mal dismulada y burla. “Mala pregunta” “¿Cómo terminaste aquí? ¿qué sucedió? Se supone que saldrías a una cita y... ¿tuviste problemas? ¿ella...? “No, no, no, nada de eso. Fue... perfecto. Ella es...”, miró por unos segundos a su amiga, entonces suspiró y recargó la cabeza en los barrotes. Tania lo miró con ternura. “... perfecta”. “Lo sé, amigo” “Llevaba mallas” El rostro de su amiga cambió inesperadamente, y una sombra de desaprobación apareció. “Pervertido” “¿Por qué me dicen pervertido? Primero el oficial que me trajó aquí y luego tú. Se supone que...” La conversación ya no pudo continuar porque una sombra los cubrió. Era el amigo de celda de Gil. “¿Quién es tu amiga, chico?” “Ella es Tania, mi mejor amiga. Tania, él es...” “... Pat. Puedes llamarme Pat, chica” Tania reparó en ese momento en el curioso peinado del hombre. Su cabello se acomodaba en lo que parecía tener la forma de dos ¿picos? La chica tuvo la intención de saber más pero algo en la presencia del hombre la hizo desistir. “Chico, ¿terminarás de platicar lo que sucedió?” “Ah, seguro. Dame unos segundos” “¿De qué habla?, ¿ qué tienes que terminar?” “Cuando la conocí” “¿En serio? Pero... ¿cómo?, ¿por qué?” “Ellos preguntaron porque me habían traído aquí y... es una historia muy larga” “Y tendrás suficiente tiempo para hacerlo. Mi madre mandará el dinero para lo de la multa pero a pimera hora de la mañana. No estaba muy contenta de que lo hubiera despertado con tan 'buena' noticia. De hecho quiere tener unas palabras contigo apenas salgas de aquí” “¿Por qué le llamaste? No tenías que...” “No tenía conmigo el dinero para sacarte de aquí. A mí me hace igual gracia como a tí pero no tenía otra opción. Y no salgas con que Dom pudo hacerlo porque ambos sabemos que eso no es cierto. Se olvidaría de tí por una semana gracias a su prodigiosa memoria. Así que 'calladito te ves más bonito' Gil ya no dijo nada. Los argumentos de su amiga habían terminado por vencerlo. “Ve el lado positivo”, le susurró Tania, “tienes tiempo para terminar de narrar tu historia a tus 'nuevos amigos'. Y estoy aquí para corregir cualquier omisión que pudieras tener”. “¡Que conveniente!” “Yo siempre”, respondió la chica con una gran sonrisa en el rostro. “Chico...” Gil se giró, dándole la espalda a su amiga. Se recargó en los barrotes y se aprestó a continuar su historia. “Aquí es donde comienza la diversión”, sentenció la chica. “Bien... ella entró y...”
Durante un momento, un largo momento, se hizo un silencio incómodo que podía cortarse con un cuchillo, o en su defecto con un sable laser como pensó Dom por unos instantes. La chica estaba visiblemente ¿avergonzada?. Quizá avergonzada no era la palabra si no más bien cohibida por lo que había visto y no alcanzaba a comprender. Gil sí estaba avergonzado de que lo hubieran encontrado en tan ¿penosa? situación. Hasta ese día nunca se había apenado por mostar sus aficiones y preferencias. Prueba de ello era que quienes les conocíain, a él y Dom, los tenían en el concepto de... 'faltos de madurez' por decirlo con elegantes palabras. Concepción que nunca les había importado pero ahora... “Tengo un mal presentimiento acerca de esto”, pensó Gil Y Dom... pasado el momento en que había pensado que preferiría un sable laser a un cuchillo para cortar aquel silencio incómodo, su estómago le recordaba que había necesidades más apremiantes. Durante todo este interludio pleno de incomodidad, el cliente había optado por retirarse de aquel lugar del que creía y estaba convencido, era atentido por un par de locos. El silencio se hubiera eternizado de no ser por el grito que le rompió que vino acompañado por el ruido de la puerta que se abría. “¡¿Qué están haciendo, par de tarados?!” Una chica rolliza pero sin caer en niveles obscenos apareció. Les dirigió una mirada que lo decía todo. Caminó rápidamente y sin detenerse al pasar por donde estaba Gil le alcanzó a susurrar, “Arregla esto”. Al llegar a Dom, sin preocuparse por ser discreta lo tomó por la oreja y lo arrastró hasta la pequeña cocineta del negocio. Las puertas se cerraron tras ellos. “¿Se puede saber que te pasa por la cabeza?” “¿A qué te refieres?” “Había dos clientes, y por sus juegos, ahora solo permanece uno. La cual creo que está en alguna especie de shock porque no muestra reacción alguna. Al menos no aparte del azoro que tiene dibujado en el rostro. Habíamos acordado no hacer más esos juegos”. “No me arrepiento de quien soy, Tania”, dijo Dom con claro orgullo y elegancia. “Eres un idiota”, y tomó un guante para tomar las cosas calientes que estaba cerca y golpeó con ella al joven. “Ahora me explico porque tu mentado gato japonés no ha llegado”. Al decir esto el rostro de Dom se ensombreció como si se hubieran atrevido a faltarle el respeto a algo muy sagrado para él. “No te atrevas, mujer” “Mariko no te envió nada porque simplemente se dio cuenta que eres un tarado” “Mujer, estás jugando con fuerzas más allá de tu ken” “¿Ah, sí?”, entonces Tania tomó unos cuchillos que también estaban cerca, cuyo filo era prácticamente inexistente, y se colocó tres de ellos entre los dedos de su mano derecha. “Alégrame el día” “Cierren los ojos caballeros. Esto va a doler”, y él tomó la pala con la que se servían para sacar la panadería del horno. En eso se abrieron por segunda vez las puertas de la cocineta y apareció en el umbral Gil que venía sonriendo de peculiar manera... alegre. Se dirigió hacia al par de jóvenes, y les echó el brazo a cada uno al tiempo que los acercaba para sí. “Señor Spock,...”, refiriéndose a la chica. “... Doctor McCoy, fijen curso” El par de jóvenes lo veían sin comprender lo que estaba sucediendo. Tania se atrevió a romper la duda. “¿Curso? ¿de qué hablas?” “La segunda estrella a la derecha... y directo hasta el amanecer” Tania y Dom se miraron sin entender por segunda vez que estaba sucediendo. “¿No es una línea de Peter Pan?” “No. Creo que es de 'Viaje a las Estrellas VI: La tierra desconocida'” Gil los soltó y apoyó las manos en la vieja mesa frente a él, donde preparaban la mayoría de los alimentos que se servían en aquel lugar. Permaneció con la mirada perdida, y sin decir palabra alguna. “¿Gil...?”, mientras una mano femenina se posaba en su hombro. “Estoy bien, Tania...”, mientras sostenía con su otra mano la de su amiga, no permitiéndo que la retirara de aquel lugar. Miró a su amigos y sin prisa, lentamente dijo las palabras que cambiarían la dinámica que hasta entonces los había acompañado durante ese tiempo. “Estoy bien. Como nunca me había sentido en años”.
La reina musa(raña) anda tremenda estos días, y he podido lograr el capítulo 2 de esta nueva idea. Espero que les guste y esta vez, si la tecnología lo permite, puedan "postear" sus comentarios. Los cuales, ya saben, pueden ser buenos, malos o como gusten. Se acepta todo tipo de críticas. Asimismo, les pido una disculpa por la referencia a la historieta que se hace en este capítulo. Estoy verificando el dato de numeración correcto. Gracias.
2 Take my breath away
El reloj indicaba la hora del almuerzo, esa pequeña ingesta de comida que hacía posible el llegar al final del día con lo justo necesario para llegar al hogar y descansar para iniciar nuevamente al día siguiente. El lugar se encontraba a su máxima capacidad y en la larga cola que se hacía frente al mostrador se dibujaban uno tras otros multitud de trajes en colores sobrios que no hacían más que destacar el carácter laboral de todos los presentes. Pero si la formalidad de la vestimenta mandaba el mensaje correcto no sucedía lo mismo con quienes los portaban. Un incesante cuchicheo lleno de carcajadas, risas, chismes o comentarios deportivos aderezados con una que otra palabra de no muy procedencia llenaban el lugar. Sin embargo todo aquella alahraca burocrática no era suficiente para mantener la impaciencia de misma índole con un perfil bajo. Impaciencia que era más manifiesta en los rostros de quienes se encontraban cerca de la caja registradora. Gil miró detrás de sí, por séptima vez el reloj sobre el estante. Los brazos de la figura de Spider-Man que acompañaban el mecanismo le recordaron que Domingo estaba retrasado. Aunque retrasado no era la palabra correcta sino RETRASADO. ¿Qué podía haber detenido a su amigo de llegar a tiempo a su trabajo? Aunque le conocía de un par de años atrás, tiempo que retrocedía a sus años universitarios, Gil no había terminado por acostumbrarse a las excentridades de su amigo. Su mejor amigo. Juntos había emprendido aquel pequeño negocio, aunque el apoyo de Domingo se había visto reducido a un rol meritoriamente moral que financiero o material. Habían logrado afianzar una buena reputación en aquellas ubicación y a los primeros e inciertos inicios las cosas se habían encauzado. El pequeño café les permitía una vida sencilla y que satisfacía cabalmente y de buena manera las aficiones que habían terminado por afianzar su amistad. Por las paredes del lugar se veían carteles que retrataban figuras en poses heroicas o anatómicamente imposibles para un hombre normal. Héroes, superhéroes, mutantes, vigilantes, villanos, y cualquier criatura proveniente del imaginario fantástico de alguien tenía cabida en aquellos muros. Pero no solo aquellas áreas compartían el gusto de aquellos individuos. En cualquier espacio disponible donde se pudiera situar una repisa se encontraban infinidad de figuras de acción, estatuas, bustos. Algunas aun permanecían en sus empaques mientras otras eran testigos de tiempos mejores. Sobra decir que aquellos objetos habían provocado mas de dos tres discusiones con clientes que habían querido pasarse de listos. La parte detrás del mostrador no se quedaba atrás, y también era motivo de orgullo de aquel par: provenientes de la adaptación cinematográfica de de la historia de la lucha por el anillo único destacaban una espada y un báculo. A este singular par se sumaba un aparente sable laser, y era aparente porque mientras su empuñadura era totalmente real, el haz era de fibra de vidrio. No más letal que una almohada pero que hermosamente iluminaba su alrededor con su luz azul. Tan peculiar armería se hallaba rodeada por más bustos y figuras. La joya de la corona de aquel lugar estaba en lo alto de aquellos estantes: un brillante escudo roji-azul con una estrella blanca en su centro. Tan bien ubicado se encontraba que era lo primero en que se fijaba la vista apenas cruzaba alguien la puerta. Gil miró por octava vez la hora. Apenas se volvió se encontró con el rostro impasible de una clienta. La queja surgió automáticamente de sus labios: “He esperado por veinte minutos a que me tomen mi orden”. Gil se disculpó de la manera más diplomática que pudo encontrar pero en el fondo sabía que era en vano. Si había un momento ideal para que Domingo hiciera su triunfal aparición ahora era el momento. Apenas había pensado en ella, el susodicho entró por el frente. Se abrió paso entre la muchedumbre y alcanzó la barra. No manifestaba ningún ápice de tener prisa o siquiera arrepentimiento por tan descarado retraso. Domingo no se dejaba llevar por lo que consideraba las bajas pasiones del mundo moderno. Tranquilamente tomó lugar cerca de la caja registradora, recargándose. “Espera a ver lo que conseguí”, pronunció como si todo el tiempo del mundo estuviera de su lado. Gil levantó el dedo en señal de que aguardara un momento. Otro cliente había alcanzado su turno. “Realmente no es tan difícil. Lo único que tienes que hacer es servir café y preparar bocadillos”. Una frustración mal disimulada se dibujó en el rostro del joven propietario. Pasó por alto el comentario e intentó proseguir con el pedido pero su interlocutor no parecía dispuesto a dar el tema por sentado. “¿Acaso te parece un trabajo difícil? Porque a mí no”. “Iron-Man #XX. El número en que Tony Stark descubre que tiene un problema con el alcohol. ¡Uy, un clasico! En perfectas condiciones”. Gil lanzó una mirada a su amigo pero este no se dio por enterado. “¿Cúanto tiempo ha pasado, Gil? ¿Tres... cinco... seis años? Y no puedo creer que aun sigas con lo mismo. ¿Acaso no te cansas de lo mismo? ¿de fracasar? Ve este lugar. Es la fantasía de alguien que se aferra al pasado”. “Y sin embargo aquí estás”. “Los pocos tenemos que ayudar a los demás a vivir”. Aventó unas monedas al frasco de las propinas. “Ten. Quizá te alcance para comprar una más para tu colección”. Dicho esto, el sujeto tomó su comprobante y se retiró a su lugar a esperar por su orden. Gil no dijo nada. Cierta mortificación se dibujaba en su rostro. Decidió guardar silencio al tiempo que bajaba su mirada y proseguía con su trabajo. Domingo incapaz de saber como actuar o qué decir observaba a su amigo con profunda impotencia; mientras sostenía la revista entres sus manos. “A mí me gustó la película”, pronunció una voz suave. Gil levantó la vista y no palabra surgió de sus labios.
Watching every motion in my foolish lover's game. On this endless ocean finally lovers know no shame. Turning and returning to some secret place inside.
El ultimo cliente de la fila, que resultó ser ella, había sido la autora de aquella frase. Pero para el joven no le era una cliente como todas las que había atendido aquella mañana o incluso, todo el tiempo que tenía al frente de aquel lugar. Un hermoso par de ojos color miel lo observaba fijamente pero sin ser groseros, mientras un elegante par de finos de labios se entreabrían diciendo algo. “A mí me gustó la película” volvió a pronunciar la chica pero esta vez señalando la revista que seguía en las manos de Domingo que cada vez atinaba menos a entender que era lo que estaba pasando aquella mañana. “¿Puedo?”, una mano que se adivinaba suave alcanzó la publicación. Sobre el mostrador la chica hojeó la revista. En determinado momento la chica hizo un pequeño movimiento con la cabeza, mientras echaba su cabello hacia atrás. Cabello de un castaño al que Gil no podía quitarle la vista de encima de cualquier movimiento que este hacía.
Watching in slow motion as you turn around and say...
Cuando la chica sonreía, su rostro se iluminaba de peculiar manera y sus ojos adquirían un cariz de igual índole. Si la sinceridad hubiera de plasmarse de manera alguna, seguramente sería como lo que estaba sucediendo en aquel momento. No había actuación alguna en su comportamiento. Su interés parecía genuino al igual que su goce.
Take my breath away. Take my breath away.
Disfrutaba el momento, y por alguna extraña razón eso hacía que el joven treintañero Gil no pudiera dejar de mirarla. No era la curiosa fascinación que aquel grupo de páginas peculiarmente trazadas y dibujadas había le había causado sino que sentía una extraña sensación, una especie de revoloteo en el estómago. ¿Amor a primera vista? O quizá algo del desayuno que le habría caído pesado a un estómago tan exigente como el suyo. “Debo leerlo algún día”, dijo la chica dando por terminado el momento. Gil le entregó el cambio de su pago junto con su comprobante. Ella regresó donde se encontraban sus amigas. El joven no había podido quitar sus ojos de ella durante todo el momento, y cuando ella se retiró no fue la excepción. Domingo tampoco había roto el extraño mutismo en el que había caído. Miró a su amigo, quien tenía continuaba con la mirada extraviada, y terminó por refugiarse en la pequeña cocina del lugar. De todos modos alguien debía sacar todos los pedidos pendientes.
Watching I keep waiting . Still anticipating love . Never hesitating . To become the fated ones . Turning and returning . To some secret place to hide . Watching in slow motion . As you turn to me and say...
Gil se recargó en el mostrador y buscó no perder detalle de ninguna de las acciones de ella. Se recreó no una, ni dos sino muchas veces en cada uno de sus gestos como si buscara grabarlos en su mente para posteriormente reproducirlos.
Take my breath away
Se disculpó un momento y se retiró de la mesa pero uno de sus acompañentes indicó el reloj y de manera repentina tomaron sus cosas y salieron del lugar. Cuando ella regresó la última de sus compañeras salía del local. Apenas tomó sus pertenencias y ella también salió. Al hacerlo, corrió de una manera excesivamente femenina que hizo brincar el corazón de Gil.
Through the hourglass I saw you . In time you slipped away . When the mirror crashed I called you . And turned to hear you say . If only for today . I am unafraid
Aunque él mismo desconocía la razón por la que había reaccionado así. No había pasado completamente la ventana de tamaño promedio que adornaba el frente del negocio cuando retrocedió un par de pasos y volteó a ver a Gil. Los dedos de su mano se agitaron en un gesto de despedida. Aquél como un autómata respondió el detalle.
Take my breath away
Lo último que vio fue su cabello ondular al aire.
Gil no había hablado mucho desde que aquella chica se había ido. La gran asistencia burocrática había terminado por retirarse y el lugar se hallaba desierto. Ambos chicos se encontraban con sendas escobas tratando de darle un poco de orden a aquel lugar despues del paso del huracán. Aquella escasez de palabras estaba desesperando a Domingo que no resistió más y decidió romper esa especie de voto de silencio autoimpuesto. “¿Estás bien, amigo? No has dicho palabra alguna desde que aquella chica abandonó este lugar”. “Lo sé. Y es extraño, ¿no es así?” “No. De hecho nos gusta lo extraño. Convivimos con ello. Simplemente ve este lugar. Lo extraño es lo nuestro”. Gil esbozó una sonrisa. “No quiero verte así. Eres mi mejor amigo pero no quiero volver a verte pasar por lo mismo. El recordar verte ahí parado cuando... Disculpa, lo siento”. “No te preocupes. Ha pasado tiempo desde que ella decidió abandonar el altar” Domingo puso una mano en el hombro de su amigo. “¿Esta chica...?” “No sé pero ¿alguna vez has tenido el presentimiento de que encontrarte solo y de repente alguien aparece frente a tí y algo surge?” “¿Algo así como el 'big bang'?” “Sí” “Amigo, creo que has leído demasiados comics y pasado demasiado tiempo con videojuegos” Gil dio un empujón a su amigo, al tiempo que ambos reían.Pasado el momento hubo un momento de silencio. “¿Cámara lenta?” “Cada gesto”. “¿Sabes?, creo que el recurso de la cámara lenta en este tipo de situaciones está sobresaturado. Creo que lo realmente se necesita es 'tiempo bala'. “¿Tiempo bala?” “Sí. Tu sabes, como en Matrix” “Matrix... muy buena. Me quedo con la primera”. “Punto. Las otras dos son únicamente un collage de escenas geniales” “Así que 'tiempo bala', eh? “Sí. 'Tiempo bala'” Hubo otro momento de silencio que se vio roto cuando Domingo tomó la vajilla de una mesa cercana e imitó el movimiento al que se había referido. Gil continuó el juego e imitó que esquivaba los proyectiles imaginarios que su amigo le mandaba. El juego se prolongó por unos segundos. Pocos, aparentemente pero justo los necesarios para que un cliente entrara al lugar mientras ellos estaban distraidos. El recién llegado los miraba extrañado como si necesitara más del tiempo necesario el poder procesar a dos adultos jóvenes jugando como adolescentes. La vergüenza asomó a los rostros de los amigos quienes se disculparon balbuceantes. En eso Gil reparó en algo que se encontraba detrás de este nuevo cliente. Era otra figura, indudablemente humana... y femenina. La luz le alcanzó y ahí frente a él se encontraba la misma chica de hace apenas una horas. La misma que le había compartido su interés por aquella vieja revista. “Mi amiga dejó su chaqueta y... No quise interrumpir”, mientras un ligero rubor comenzaba a incrementarse, a la vez que una risa nerviosa asomaba a sus labios. Gil deseó que en ese momento una horda de orcos o quizá de alienígenas provenientes de algun otro mundo se presentará y terminará con la terrible vergüenza que sentía en aquel momento. Pero no, nada de ello pasó. Y pensó que eso nunca le pasaba a Superman a pesar del hecho de que siempre usaba los calzoncillos encima de la ropa. Lamentablemente, él no era Superman.